Jorge González es sin duda uno de los personajes más interesantes y controvertidos del rock en Latinoamérica. No sólo porque tuvo la osadía de llamar a su banda Los Prisioneros en la era Pinochet, ni porque se mandó después con un proyecto cuyo nombre sólo él pondría: Los Dioses, sino porque supo sobrevivir a sí mismo. Aquí nuestra nueva redactora, lo pone entre la grabadora y la pared.
Comencé la entrevista recordándole la época en la que acompañado de Miguel Tapia y un músico venezolano, llegaron a Lima haciéndose llamar Los Dioses. Jorge se agarra la cara y me dice: "no me acuerdo de nada de eso, yo andaba muy drogadicto. Vinimos y ni siquiera supe lo que pasó, había un manager que estaba tratando de echar esa cosa para adelante y yo me tuve que retirar porque el compadre nos promocionaba como Los Prisioneros y no éramos Los Prisioneros, tiempo después pudimos retomar el grupo, ya en otra onda". Y empieza a tomar su capuccino tranquilamente mientras recuerda que antes de ese episodio y luego de lanzar el disco "Corazones" cada uno decidió seguir su camino por su lado... sin éxito.
Jorge se fue a vivir a Nueva York y estudió ingeniería de sonido, luego hizo proyectos de música electrónica mezclada con folklore, con la cual viajó a Chile, pero el rechazo a su proyecto lo llevó a pasar por la que fue la peor etapa de su vida: "me deprimí un poco por esa recepción y me metí en un hoyo negro del que he salido hace más de 2 años y en eso fue importante conocer a la mujer con la que ahora estoy casado y con la que tenemos un niñito que tiene más de un año.
Parece recuperado o al menos dispuesto a recuperar el tiempo, interrumpe mis pensamientos y dice: "El tiempo perdido no se puede recuperar, no voy a volver a tener 35 años y la verdad es que entre los 33 y los 36 es un tiempo que perdí nomás, tengo el consuelo de que pudieron haber sido mas años. Creo que toda experiencia sirve sin duda".
Ya con los pies en la tierra Jorge, Claudio y Miguel decidieron reunirse nuevamente y desempolvar a ese grupo que a pesar de los años seguía vigente: "Fue rico estar separados, la pasamos bien, hubieron cosas malas pero igual todo el mundo apreció mucho el dejar de ser de Los Prisioneros por 10 años y es un privilegio que no se pueden dar muchos artistas, estar parados 10 años". Y la gente los extrañó. A su regreso llenaron el Estadio Nacional de Santiago y se dieron el lujo de repetir el plato: "U2 y Michael Jackson llenaron el estadio a medias y resulta que faltando un mes para nuestro recital se agotaron las entradas, y tuvimos que repletar dos estadios nacionales, fue una cosa muy increíble llenar todo el estadio de fútbol sin haber pegado ni un cartel".
Y luego vendría el disco homenaje, algo que provocó distintas opiniones en el grupo: "La noticia de que se iba a hacer un disco homenaje a la banda me cayó muy bien sobretodo porque la mayoría de las canciones son escritas por mí, me sentí muy honrado y en Chile solo había disco homenaje a Víctor Jara, Violeta Parra y ellos son dos grandes compositores muertos y yo no pienso estar muerto... a Miguel le gustó mucho también pero a Claudio no, a él le dolió que otra gente estuviera ganando dinero con algo de Los Prisioneros y él no....".
Para quienes conocen la historia de la banda, saben que el camino no fue fácil ni juntos ni separados, Jorge dejó en el camino muchos proyectos: "Tuve mi propio sello y pretendí apoyar a artistas electrónicos pero me di cuenta que los artistas a los que apoyaba eran unos vagos y que ninguno se parecía ni el 50 % a Los Prisioneros iniciales. Nosotros éramos los tipos que nunca se drogaban, nunca tomaban alcohol, nunca llegaban tarde a nada. Los artistas que yo conocí eran de los que se tragaban el cuento del video-clip donde aparece Korn o Limp Bizkit lleno de groupies y de drogas y no saben que ellos son señores ejecutivos que no usan traje pero que andan todo el día haciendo promoción, eso es lo que son ellos, maquinarias de vender su producto".
Ahora sabe lo que tiene en sus manos, un grupo que a pesar de los años sigue llenando estadios, sigue vendiendo discos y los seguirá vendiendo: "El nuevo disco de ninguna manera nos va a caricaturizar a nosotros mismos, no pretendemos tener 25 años porque no los tenemos ni nos interesa tenerlos tampoco. No será un disco para mantener cautiva a la misma gente que nos sigue sino queremos gente nueva, con cada disco hay gente que se va pero llega otra, con este disco esperamos que pase lo mismo". Jorge se muestra seguro, con el ego merecido que le dio un camino largo.
Termina de hablar, bebe el último sorbo de café y acepta las fotos sin decir nada. Son otros tiempos...