No puedo más que agradecer la acogida que ha tenido esta inusual sección en la que, para alegría de muchos y tristeza de pocos, ha anclado con fuerza la poesía: caprichosa y encantadora dama que encandiló (para sorpresa mía) a un público adolescente, deseoso de aprender y plasmar su sentimiento a través de este arte. ¡Ingresa aquí!
Un respiro siempre es bueno y sí, veo que las semillas que cayeron al campo han dado sus primeros frutos. La mayoría de trabajos vertidos aquí, en mi opinión, eran para un público "adulto", pero han sido los corazones jóvenes, incendiados por "querer saber", los que le han dado una esencia, un alma.
He de confesar que la idea de publicar un libro me agrada y espero lograr unos 45 poemas para así corregir, seleccionar y posteriormente editar la mencionada obra. El título tentativo es: "Poesía en un país que no lee poesía", aunque el detalle es que los jóvenes sí leen, lo cual sería medio contradictorio.
Hace unos meses conversaba con una amiga, Amanda Meza, sobre la nueva generación de poetas peruanos y caímos en la cuenta de que hacían falta líderes que reúnan, estimulen y lleven a cabo proyectos de gran envergadura; líderes que respiren, suden y piensen en poesía; líderes que propongan nuevos soportes para hacer más atractiva la difusión de este arte; líderes que hagan, económicamente hablando, viable este "trabajo".
Y es que los poetas actuales, con algunas pocas excepciones, hacen conocer su trabajo sólo a sus amigos (yo lo hago por e-mail), guardan sus obras en la mesa de noche o debajo de la almohada. Todo país debe temer esto, que las obras (grandes o chicas) de sus intelectuales o artistas duerman el sueño de los justos, o peor aún, se pierdan para siempre.
El poeta, creo, debe tener una serie de responsabilidades para consigo mismo, para con su país y para con su familia: reconocerse como tal (sin miedo a los críticos y aquellos que se rasgan las vestiduras en pos del buen gusto y lo políticamente correcto) y buscar los medios para dejar un legado que avale la riqueza y fertilidad literaria del lugar que lo vio nacer.
Tal vez, tú amigo que lees esta nota, tengas una idea sobre cómo lograr estas metas. Yo, por mi parte, seguiré aportando desde esta tribuna y continuaré guiando a los jóvenes que han tenido la confianza de decirme que les enseñe, virtualmente, poesía en mis horas libres.
"Los viejos a la tumba y los jóvenes a la obra", dijo en una oportunidad el escritor peruano Manuel González Prada. Así sea.
Escribe: Jean Paul Preciado poetaodiseo@hotmail.com