Falta muy poco para verte, y lo único que pienso es en que... seré feliz forjando tornados en tus pechos, seré carbón ardiente en tus oídos, y mi cuerpo (como el cajón peruano) será eco de tus gemidos inflamados; seré tu inquieto e insaciable vampiro, seré el Nerón de tus caderas, seré el capitán de tus ahogos, de tus ojos extasiados, de tu corazón a punto de dejar de latir; seré manos de ángel, vientre de demonio, olas que arremeten contra tu orilla; seré espina de rosa arando tu espalda, seré un aviador perdido varios días en el desierto de tu cuello donde yacen esos posos de agua cristalina que son tus poros... Por ti puedo ser tantas cosas... como gotas de rocío en tus mejillas de lava ardiente, como garúa en tus labios que ahora poseen el brillo de las manzanas acarameladas.
Escribe: Jean Paul Preciado poetaodiseo@hotmail.com