Llorar la misma lágrima, ver abrirse la misma cicatriz en la frente, sangrar nuevamente en rojo, repetir el mismo verso de mi triste canción: "Lo siento, caí otra vez". Eso dice una sola cosa de mí, no soy perfecto... Las rocas se partieron al ver mi pena, juré al Altísimo no fallar: no pasar por las islas de las sirenas, pero ya sabes el coro mi canción: "Lo siento, caí otra vez". Eso dice una sola cosa de mí, no soy perfecto... Bajé al averno como Orfeo (mil veces) para buscar la respuesta a mi pregunta: ¿Puede un hombre tropezar con la misma piedra? y mil veces se me escapa la respuesta en momentos en que creo ver la luz. Yo que vencí titanes, yo que vestí con mis palabras de perla y rubí a las diosas del Olimpo, yo que me convertí en viento, en fuego en amor; yo que creí y vi, yo que vi y sentí. ¿Cómo pude equivocarme de nuevo? Y es que sin ti, mi barco no tiene puerto, no tiene rumbo, no tiene brújula. Contigo, no hacen faltan mapas, basta mirar el cielo y seguir "El camino de la estrella", basta saber que el sol se duerme al oeste, que es donde estás tú.
Escribe: Jean Paul Preciado poetaodiseo@hotmail.com