Yo soy la semilla que el sembrador tiró a tierra y que cayó entre espinas y piedras, que soy sólo actor de dramas, el que siempre termina llorando o, lo que es peor aún, haciendo llorar... Yo soy el hijo de la cicatriz, aquél que puede convivir con las lágrimas, aquél que ya está acostumbrado a las mordidas de perros con rabia, aquél que desarrolló inmunidad a los venenos (palabras) de los escorpiones, de las serpientes, porque yo mismo soy en sí, el veneno... Yo soy el que malogra los días felices, el que malea las fiestas, el que borra sonrisas, el que hurta los colores de las flores, el que deja sin canto a los pájaros y sin luz al sol... Yo soy quien regresó de infierno, sí, pero nadie vuelve bien de allí, ya que se te queda el gusto por la sangre...
Escribe: Jean Paul Preciado poetadehielo@hotmail.com