Geografía:
La ciudad se ubica en la
parte central de la cordillera andina venezolana,
en una amplia terraza del valle medio del río
Chama, entre la Sierra Nevada de Mérida
por el sur-este y la Sierra La Culata por el norte-oeste.
El casco histórico de la ciudad se ubica
en la meseta de origen aluvial llamada Tatuy.
La hidrografía de la ciudad se compone
de 4 ríos principales y algunas quebradas
menores en las zonas menos urbanizadas; estas
últimas solo llevan un caudal apreciable
en las épocas de mayores precipitaciones.
El río más importante es el Chama,
seguido por el río Albarregas, que atraviesa
la meseta y la divide en dos partes: la Banda
occidental y la Banda oriental. Estos afluentes
recorren la ciudad de extremo a extremo. Los otros
dos ríos principales, son el Mucujún
y el Milla, que se unen a los antes mencionados.
En la parte baja de la ciudad, se ubica la laguna
La Rosa, una de las 200 lagunas del estado Mérida.
El relieve es casi plano en la parte central
de la ciudad por ubicarse en una meseta. No obstante,
presenta una inclinación media de 3 a 7
grados, lo que determina una diferencia de altura,
entre las partes bajas y altas de la ciudad, que
supera los 400 m siendo el punto medio de la misma
los 1.630 msnm tomados a la altura de la Plaza
Bolívar. Sin embargo, los alrededores de
Mérida son accidentados, destacando los
valles formados por los ríos Chama y Albarregas,
y las cordilleras de Sierra Nevada y Sierra de
La Culata.
El valle en donde se ubica la ciudad se formó
hace aproximadamente 60 a 40 millones de años
con la formación de los Andes venezolanos
y la continua erosión de los mismos por
la hidrografía presente. Sus suelos son
de tipo sedimentario aluvial y arcillosos. Por
debajo de la ciudad pasa la mayor falla tectónica
activa del occidente del país, la falla
de Boconó que forma parte de la Placa suramericana.
La vegetación en el interior de la ciudad
está integrada por árboles de copa
media a alta y helechos (Pteridophyte), ubicados
principalmente en torno a la cuenca del río
Albarregas. En la periferia de Mérida,
se divisan zonas no urbanizadas, donde predominan
formas de vegetación características
de sub-montaña y selva estacional. Por
otro lado, se extienden por el sur vastos bosques
de coníferas, plantados hace varios años.
Hacia el norte y el este, se localiza a su vez
la Selva nublada.
Respecto de la fauna local, cabe destacar la
importante población de ciertas aves pequeñas
y medianas como colibríes y loros (Psittacidae),
diseminadas especialmente al sur de la ciudad.
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