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Iván
Ramiro Córdoba: La gran
muralla cafetera
Solidez
y seguridad en la zaga. El defensor
de la selección colombiana
de fútbol, Iván
Ramiro Córdoba, es una
de las figuras más renombradas
que presenta el elenco cafetero
en las Eliminatorias Sudamericanas.
Córdoba
es definitivamente un zaguero
de primer nivel y es por ello
que un equipo de la talla y
jerarquía del Internazionale
de Milán no dudó
en contratarlo para jugar en
el cotizado "Calcio".
El
defensa antioqueño inició
su carrera deportiva en el modesto
equipo de Rionegro que milita
en las categorías de
ascenso del fútbol colombiano.
Destacó nítidamente
en ese equipo y de inmediato
pasó a las filas del
popular cuadro del Atlético
Nacional de Medellín
donde llenó el lugar
dejado por el trágicamente
desaparecido Andrés Escobar.
En
1997 tuvo la gran oportunidad
de debutar en la selección
de mayores de Colombia y desde
aquel entonces nunca se discutió
su titularidad en el seleccionado
cafetero haciendo pareja en
la mayoría de ocasiones
con el reconocido defensa Jorge
Bermúdez.
Luego
de grandes campañas con
el Atlético Nacional
se concretó su pase al
competitivo balompié
argentino defendiendo las sedas
del San Lorenzo de Almagro donde
se hizo aún más
conocido y su cotización
se elevó enormemente
hasta que pudo emigrar al Inter
italiano donde juega hasta ahora.
Pero
las virtudes de Iván
Córdoba van mucho más
allá del rectángulo
verde. Es además de un
gran jugador una excepcional
persona, que ha participado
siempre en campañas en
beneficio de los niños
y de aquellas personas víctimas
de la guerra interna que sufre
Colombia.
Cabe
resaltar que él fue el
gestor, en la Copa América
2001, de una campaña
por la paz en Colombia, cuando
en la final todos los jugadores
nacionales vistieron camisetas
blancas. Córdoba es orgullo
del fútbol colombiano
y de todo un pueblo que ve en
él a un ser humano ejemplar.
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