Durante 84 minutos, Uruguay controló a Brasil y lo ridiculizó ante una
multitud, que castigó con silbidos a sus jugadores y reconoció con aplausos a los
visitantes. El penal bien ejecutado por Rivaldo, a 6 del final, sólo sirvió para
arruinarle en parte la fiesta a los corajudos charrúas.
Decir que el empate fue una proeza de los Uruguayos minimizaría el excelente trabajo
táctico que ideó Passarella, y seguramente escondería todas las carencias del esquema
de Luxemburgo, tan discreto como el que utilizó ante Perú en Lima. Las embestidas
brasileñas de los primeros instantes del encuentro se esfumaron demasiado rápido, para
el gusto de los torcedores. Rivaldo intentó jugar a la pelota durante unos minutos, pero
la fuerza de un esquema compacto alcanzó para anularlo.
A los 5 minutos, un pelotazo desde el fondo uruguayo, casi una quimera, termino siendo
una magistral asistencia para Darío Silva, quien se encontró sólo con el arquero Dida,
tras una pifiada de Cafú. El delantero del Málaga aprovechó el obsequio, corrió unos
metros, y definió con convicción y certeza para colocar el 1 a 0.
El silencio se devoró al estruendoso aliento de los locales; y las férreas marcas de
Pablo García, O´NeiIl y Guigou se devoraron a la tibieza del medio juego brasileño. La
inmensa jerarquía técnica de las individualidades le permitía a Brasil acercarse, cada
tanto, al arco de Carini, pero no era suficiente. Cuando Savio, Rivaldo o Ronaldinho
conseguían eludir a un rival, el auxilio de los 2celestes" tapaba los arrebatos
personales, casi desesperados, de los locales.
La gran estrella de la primera etapa fue la táctica de los uruguayos. El gran ausente,
el protagonismo brasileño. Nada cambió en la segunda parte. Casi nada. Uruguay se
retrasó peligrosamente unos metros en la cancha, y Brasil se adelantó, sólo eso. El
riesgo aumentó minuto a minuto. Luxemburgo metió a Guillerme y a Alex, en reemplazo de
Ronaldinho y Savio. Carini comenzó a trabajar y sufrió mucho más que en la primera
etapa. Mientras los hinchas brasileños reprobaban cada intención de su equipo, Uruguay
comenzó a cambiar su táctica inteligente por una errada defensa heroica del resultado.
Tanto centro, tanto pelotazo, y tanto empuje de Brasil desembocó en lo inevitable. En
un pelotazo cruzado, Coelho se colgó de Guillerme y le cometió una infracción, que el
árbitro colombiano Oscar Ruiz se animó a ver. Penal. Rivaldo, sereno, transformó la
pena en gol. 1 a 1. No hubo tiempo para nada más. Los silbidos se hicieron más
estruendosos cuando finalizó el encuentro, para castigar a la apatía de Brasil, que
sufrió el empate igual que una derrota. Los uruguayos se fueron contentos, pero ese
cambio de planes que hicieron en la recta final del segundo tiempo los privó de un
segundo "Maracanazo". Lo de Uruguay no fue hazaña, fue concentración y orden
táctico. Lo de Brasil no fue casualidad, fue el fiel reflejo de su presente.
-Síntesis:
-Brasil (1): Dida; Cafú, Aldair, Antonio Carlos y Roberto Carlos; Emerson y
Vampeta; Rivaldo, Savio (46' Alex); Ronaldinho (46' Germano) y Franza.
-D.T.: Wanderley Luxemburgo.
-Uruguay (1): Carini; Tais, Lembo, Paolo Montero y Darío Rodríguez; O'Neill
(81' Giacomazzi), Pablo García, Guigou y Nicolás Olivera; Recoba (Coelho 58') y Darío
Silva.
-D.T.: Daniel Passarella
-Goles:
0-1 5'm Darío Silva (URU)
1-1 83m Rivaldo, de penal, (BRA)
-T.A: 41' Roberto Carlos (B), 70' Emerson (B), 76' Montero (U), 87' Antonio
Carlos
-Árbitro: Oscar Ruiz ( Colombia)
-Estadio: Maracaná.
Por Juan Butvilofsky, para futbolperuano.com.