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El
16 de junio de 1952 nacía en los
Barrios Altos, populoso, tradicional y ahora
peligroso barrio limeño, uno de los
más grandes exponentes de nuestro
fútbol. Sus padres, Pedro Cueto y
Angélica Villa, decidieron llamarlo
César, nombre cuyo significado señala
que se trata de un hombre predestinado y
creador, quizás sin saber que más
adelante se convertiría en el más
grande artista del balompié peruano.
Desde
su infancia, cuando ya residía en
el Rímac, donde pasó a vivir
cuando tenía entre dos y tres años,
Cueto se interesó por el fútbol.
Junto a un grupo de amigos, casi todos mayores
que él, se juntaba a pelotear en
el tierral de la Calle Ramón Espinoza.
Ahí fue donde Cueto empezó
a mostrar su clase, su inteligencia e ímpetu
por ser cada día mejor, aunque como
él mismo dice, lo que más
le interesaba en ese momento era jugar,
divertirse y crear.
"Nunca
soñé con jugar en Alianza
o en otro equipo, lo único que me
interesaba era jugar y divertirme con mis
amigos, con quienes jugaba incluso en Comas
y en las haciendas. Lo mío era jugar
mañana, tarde y noche, y recién
más adelante se convirtió
en una profesión para mí",
confiesa Cueto.
En
aquellos tiempos (fines de la década
del '50 y comienzos del '60) ya brillaban
en la selección jugadores como Víctor
Benítez, Miguel Loayza, Miguel Seminario,
Juan Joya, Alberto Gallardo y Víctor
'Pitín' Zegarra, mientras que en
las calles del Rímac se iniciaba
la aventura de uno de los futbolistas más
talentosos del Perú.
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