Honda Civic LX 2001

Por Roberto Roig

Llegó a nuestro medio la nueva generación del Honda Civic , uno de los autos compactos de más éxito a nivel mundial. Probamos para nuestros lectores la versión LX de transmisión manual.

Mi primer auto fue un Civic 1981. Fue uno de los autos más populares durante la breve apertura del mercado a principios de los años 80. El pequeño hatchback era económico y divertido de manejar. Aunque el modelo ya tenía sus buenos siete años en el mercado, pocos vaticinaban la larga y próspera vida que le esperaba al pequeño Honda. Desde su presentación en 1972, época que coincidió con los grandes embargos de petróleo, el Civic ha pasado por siete generaciones y, con unas 13 millones de unidades vendidas, es uno de los modelos más exitosos de su categoría.

El Civic que probamos, por cortesía de Honda del Perú, es el LX sedán de transmisión mecánica. La otra versión disponible es el también sedán EX, con un mayor nivel de equipamiento y el motor VTECH. Por ahora no se importarán ni el cupé ni el hatchback.

Buena vista

A primera vista el nuevo Civic no luce muy diferente al modelo anterior, con unas dimensiones que apenas lo hacen un poco más corto y alto. En los últimos años Honda no ha querido introducir cambios drásticos en este best seller y más bien ha optado por un cambio gradual en estilo y mecánica.

En el frente llaman la atención los grupos ópticos por su agresivo diseño y múltiples elementos. La parte posterior se distingue más del modelo anterior y toma algo del aspecto de su hermano mayor, el Accord. Aquí también el diseño y la presentación de los faros ayuda a mejorar la estética del conjunto. Parachoques envolventes del mismo color de la carrocería están firmemente integrados dando una impresión de solidez. La vista de costado se beneficia de unas líneas esculpidas en la parte inferior de las puertas que contribuyen a que el auto parezca más grande lo que es. El Civic 2001 también ha pasado a usar aros 15 en lugar de los de medida 14 del modelo anterior.

La impresión general es un auto más serio y “adulto” que sus predecesores de no muchos años atrás, con un diseño más bien convencional pero que no deja de comunicar elegancia, modernidad y estilo.

 

Va por dentro

Los cambios en los autos no dependen sólo del gusto y conocimiento de ingenieros y diseñadores. Los marqueteros constantemente recogen impresiones de los clientes y transmiten las demandas a sus departamentos de desarrollo. Así, las investigaciones sobre las características y necesidades de sus clientes han dictado los cambios que vemos en el nuevo Civic. Lo principal y de lo que nadie puede quejarse es que el Civic, sin prácticamente alterar sus dimensiones exteriores, ha hecho crecer el espacio en la cabina.

Es uno de los compactos más amplios y cómodos que se pueden encontrar en el mercado y esto es aparente desde el ingreso. El piloto se encuentra con amplio espacio para la cabeza, las piernas y los hombros y esto será aún más apreciado por los pilotos de más de 1.80m de estatura que por este comentarista de estatura más bien discreta.

Luego de acomodarse en las firmes (quizá demasiado firmes) butacas forradas de tela, llama la atención el rediseñado tablero con un espacio central en el que se encuentran los controles del equipo de sonido y del aire acondicionado. Botones de suave tacto y grandes perillas facilitan al máximo el manejo de estos dispositivos. El equipo de sonido de fábrica (que incluye controles para un CD opcional) tiene un sonido agradable y nítido aun a bajo volumen. Los diales, que incluyen un tacómetro, son grandes y de fácil lectura. El cuentakilómetros es digital como suele ya ser de norma en los autos modernos.

La seguridad incluye los habituales cinturones de seguridad de tres puntos -incluso para los pasajeros de los asientos posteriores- y doble airbag delantero, opción relativamente poco común en nuestro medio en autos de categoría media.

Quizá lo que más llama la atención es el piso plano de la cabina. No existe el usual túnel que crea una “joroba” en la mayoría de los de los autos. Esto se ha logrado con alteraciones en la suspensión posterior y el sistema de escape. Es un bienvenido espacio adicional para ese “oprimido” quinto pasajero que eventualmente ocupe el espacio central de la butaca posterior.

No hay grandes lujos ni excesos de imaginación en el interior del Civic LX pero los impecables acabados que son de norma en Honda y el espacio adicional brindan un habitáculo amplio, cómodo, agradable y silencioso.

En suspenso

El nuevo Civic estrena un motor de 1.7 litros  en lugar del anterior de 1.6. El motor más grande se traduce en una ganancia de potencia de 106 a 115 HP y un aumento del torque de 14.7 kgm a 15.3 que ahora se entregan a las 4500 rpm, más abajo en el conteo de revoluciones que en el modelo anterior.

Antes de sacar el auto a la pista pensaba  en otro factor. Dijimos que el nuevo Civic había logrado ofrecer mayor espacio sin crecer en dimensiones exteriores. Como no hay magia en esto (aunque a veces lo parezca) esa ganancia es producto de un compromiso. Honda ha podido ampliar la cabina dejando de lado la sofisticada suspensión de doble brazo oscilante tomada de sus autos de carrera por otra más simple tipo McPherson que ocupa menos espacio. Incidentalmente la nueva suspensión es más barata lo que contribuye a mantener el Civic dentro de márgenes de precio razonables. También la suspensión posterior ha sido modificada para lograr ese piso plano en la cabina. Tenía curiosidad acerca del impacto de estos cambios en el manejo.

En la pista llama pronto la atención la precisión, el corto recorrido y ligereza de la caja de cambio manual. El embrague es suave y fluido con un recorrido algo largo al que hay que acostumbrarse. La dirección es también precisa aunque algo sobreasistida limitando el “feedback” del camino.

Aunque la suspensión es relativamente suave no encontramos nada en particular de que quejarnos. Lo que ha dejado de lado la sofisticada suspensión anterior (sensible especialmente en un manejo deportivo y tomando curvas exigidas) ha sido suplido con una disposición que (a decir del fabricante y podemos creerle) hace un mejor trabajo absorbiendo los impactos del camino. El resultado es que para la gran mayoría de usuarios el cambio de suspensión será casi imperceptible y si acaso la diferencia será para mayor comodidad en el manejo diario.

 

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