Sobre él podemos decir que la Revista Time y la cadena CNN lo designaron como uno de
los tres peruanos líderes del próximo milenio.
Infante actualmente lidera la Coordinadora de Empresarios de Gamarra, cuyos locales que
expenden productos textiles, reciben hoy a más de 150 mil visitantes por día.
La mira de los dirigentes de este emporio comercial está dirigida al año 2005, fecha
en que Gamarra debe ser ya el Centro Latinoamericano de la Moda, a través de comprometer
los esfuerzos del Estado, el sector privado y la cooperación internacional. Apuntan a que
sus empresas alcancen un mejor nivel competitivo con tecnología de punta y así hacerse
sentir en el mercado mundial.
Su principal dirigente Juan Infante, disertó sobre la experiencia de Gamarra en una
conferencia organizada por el Grupo de Trabajo en Cultura del Congreso de la República
del Perú y cuya síntesis damos a conocer.
CIFRAS
Gamarra cuenta con 120 galerías comerciales en un espacio de 40 cuadras; 14 mil
locales se dedican al comercio y/o industria de la confección y a los textiles; da empleo
a 60 mil personas; moviliza cerca del 60% de todo el sector textil y confecciones peruanas
destinadas al mercado interno. Se estima que moviliza más de 800 millones de dólares al
año.
Único en Latinoamérica, es el lugar con más empresarios compitiendo en el Perú, con
el mayor número de transacciones comerciales por minuto, en el país. Se estima que en
los últimos ocho años en Gamarra se invirtió alrededor de quinientos millones de
dólares entre edificios, maquinaria textil y de confecciones.
A pesar de esta explosión comercial, no ha generado aún canales de desfogue hacia el
mercado externo y en la actualidad su oferta de mercado interno ya tocó techo.
Su rápido desarrollo originó la presencia de más de tres mil ambulantes y de
negociantes de mercadería de contrabando y subvaluada, así como de negociantes que
basaban su éxito en la evasión de impuestos.
En los alrededores de Gamarra se vivía una fiebre de competidores desleales,
ambulantes, contrabandistas, subvaluadores y evasores, y el Estado fiscalizaba
básicamente a los honestos.
¿HÉROES O VILLANOS?
Los primeros empresarios de Gamarra fueron unos
héroes; pero en el transcurso de los años han pasado muchísimos empresarios que hoy no
están en el mercado, que se equivocaron, que no supieron llevar su negocio y algunos no
supieron honrar sus deudas; y no por ganas de hacer perro muerto, sino sobre todo por
falta de manejo gerencial; y a veces también, por no poder resistir a su éxito.
La globalización también ha hecho que quienes hace unos años hayan sido talentosos
hombres de negocio, hoy estén probablemente en camino a ser desplazados.
A pesar que no hay cifras ni estadísticas oficiales me aventuro a decir que el 1% sabe
inglés; menos del 10% lee las páginas económicas de los diarios serios por lo menos
tres veces por semana; menos del 5% ha leído un libro sobre gerencia en el último año;
menos del 15% asistió a un curso de desarrollo gerencial en el último año o manda a sus
trabajadores a capacitarse o tiene una computadora en su negocio, de los cuales menos del
10% sabe utilizarla y menos del 5% se conecta a través de Internet.
Menos del 20% tiene mandos intermedios entre él y su personal operativo, menos del 10%
del personal de Gamarra tiene educación superior. En aspectos gerenciales hay un absoluto
atraso.
Sin embargo, esa realidad es revertible como una constante de muchos empresarios en
diferentes partes del mundo hasta que llega a la era del conocimiento, de la información.
Creo que nos hemos quedado en lo que es la profesionalización de nuestras empresas y
la reingeniería necesaria. Hay empresarios exitosos que nacieron en Gamarra y comienzan a
diversificarse sin tener aún ordenada sus empresas matrices.
EL ESTADO Y LAS EMPRESAS DE ETIQUETA
El proceso de cambio en la economía peruana lo lideró el Estado y algunos pocos
empresarios que apostaron por el modelo liberal, aunque el proceso para muchos no haya
sido necesariamente del todo bien llevado.
Las empresas de etiqueta, esto es las grandes empresas y las empresas manejadas
profesionalmente, generaron, luego de los feroces azotes que el ministro Boloña les dio
allá por el año 92, su propia oferta de recambio, aparecieron instituciones comandadas
por el grupo Apoyo que le generaron servicios de capacitación, consultoría, primero de
carácter general, y luego las de carácter específico.
Los servicios financieros a los que accedían también estas empresas mejoraron y la
institucionalidad pública que las atendía ahora los comprendía más y los atendía
mejor. No pasó lo mismo con nosotros.
El Estado hizo su aparición en Gamarra con un operativo militar de la Sunat en 1992,
en el 95 volvió con tres seminarios que coorganizó la revista Gamarra con el Indecopi;
en el 96 volvió con la Sunat bajo el liderazgo de Adrián Revilla también para
seminarios. También existieron algunos intentos fallidos y esporádicos del
vicepresidente Márquez para generar alguna actividad de promoción pro exportadora con la
pequeña empresa de Gamarra. Luego de las movilizaciones de los empresarios, se instala en
el año 99 algunas sedes institucionales de oficinas del Estado, aún tímidamente y con
bajo presupuesto para sus tareas.
Si esto ocurrió durante estos años con institucionalidad pública, lo mismo o más
grave pasó con la privada y con las empresas de etiqueta, rehusó llamarlas formales, y
no todas entran en la categoría de grandes empresas, así que permítanme llamarlas de
etiqueta.
La banca recién colocó su primer cajero automático a fines del año 96. Recordemos
que "Ramón", el primer cajero automático, llegó al Perú en el año 78. A
nosotros nos atendían en la calle hasta el año 96, bancos a los cuales no voy a
mencionar, sea con sol o con lluvia cerraban sus puertas y atendían de diez en diez,
dejando a todos los demás empresarios en la cola, afuera.
Una ONG hizo una tímida aparición, también fallida, en el año 96, y luego dos más
la siguieron también tímidamente y con fracasos.
A partir del '98 y sobre todo en el año '99 la situación empieza a cambiar. Aunque
aún las empresas que brindan capacitación como institutos, universidades, escuelas de
administración de negocios, empresas de seguros, fondos de pensiones, las ligadas a la
informática, aún no han pisado Gamarra.
Creo que eso tampoco nos debe sorprender mucho porque las grandes empresas proveedoras
de insumos textiles y confeccionistas exportadoras tampoco mostraron durante todos estos
años voluntad de entrar a luchar con fuerza por un Gamarra más competitivo. Yo recuerdo
que hasta el año '95 ninguna empresa de las grandes importadoras de maquinaria de
confecciones había puesto una oficina en Gamarra, teniendo ya aquí más del 50% de sus
ventas.
Ausencia de confianza e incomunicación, carencia de vínculos, son palabras que pueden
sintetizar la relación entre el mundo de las empresas sofisticadas, globalizadas con el
de las empresas de Gamarra, con lo cual todos perdemos: ellos pierden potenciales
clientes; nosotros perdemos conocimiento e información; ellos y nosotros, la posibilidad
de convertirnos en socios de negocios.
Gamarra es hoy por hoy el centro comercial del Perú. Desde hace años ya lo era, pero
Gamarra quiere más, quiere convertirse en la capital latinoamericana de la moda en el
2005 ¿ustedes creen que es posible? Pues debemos conseguir una cantidad de dinero
importante ¿saben cuánto? más o menos 12 millones de dólares para poder desarrollar en
los próximos tres años un agresivo programa de desarrollo empresarial que permita:
1) Que nuestras empresas y trabajadores superen las actuales deficiencias.
2) Que genere un clima de confianza para que las empresas de etiqueta confíen y nos
consideren sus socios de negocios.
3) Esa cantidad de dinero nos permitirá conocer y penetrar el mercado de países
vecinos como: Ecuador, Chile, Venezuela, Bolivia, Argentina y Colombia.
4) Nos permitirá integrar con los diseñadores de moda nacionales y extranjeros, de
manera que se construya nuestra propia moda gamarrina.
5) Nos permitirá tener una sólida institucionalidad con la presencia del Gobierno
central, local y representantes empresariales, que cuente a su vez, con un equipo
gerencial de primera categoría.
Nada se va a lograr si a través de la cooperación internacional o de nosotros los
empresarios o una mezcla de las tres fuentes no se consiguen los recursos que permitan
desarrollar un programa integral que lleve a Gamarra a ser la capital latinoamericana de
la moda en el año 2005.
Es necesario un capital semilla que permita generar convenios de cooperación para un
programa de desarrollo.
LA PROPUESTA
A. Adecuación de la gerencia de Gamarra a los nuevos conceptos gerenciales.
Los instrumentos que necesitamos:
- Diez eventos con los mejores expositores de la gerencia mundial cada año. El costo
aproximado de cada uno, 35,000 dólares; el total por año, 350,000 dólares.
- Un seminario semanal con lo mejor de los docentes de la alta gerencia peruana. Costo
por seminario: 2,000 dólares. Total: 45 semanas, 90,000 dólares.
- Un programa de asesoría gerencial, que implicará contratar a diez masters en
Administración a disposición total de los empresarios gamarrinos. Costo aproximado por
mes de estos diez masters: 30,000 dólares; 3,000 dólares por persona.
El costo total al año son 360,000 dólares. Si nosotros contamos con ese programa yo
calculo que en un año y medio o dos vamos a tener totalmente renovado los conceptos
gerenciales de los empresarios de Gamarra. Esa inversión la hizo el gran empresario
peruano y hubo muchas entidades que han hecho negocio brindando los cursos de
capacitación. Costaban más o menos 500 dólares y duraban un día. Se trajo a Peter
Drucker y a lo mejor de la gerencia mundial.
B. Programa de reingeniería de las empresas de confecciones.
Es necesario un programa para hacer mucho más productivo el sector. Se propone la
asesoría a empresas de confecciones, y para esto se requiere la contratación a tiempo
completo de 30 ingenieros industriales especializados en confecciones para la asistencia
de las empresas confeccionistas. El costo por mes, 60 mil dólares a 2 mil dólares por
ingeniero industrial; el costo anual sería de 720,000 dólares. Estos 30 ingenieros
asesorarán de tal manera que se renueve la forma de confeccionar que tienen hoy las
empresas gamarrinas.
C. El programa de capacitación del personal.
En una tienda, comí un sandwich y digo: "¿cuánto es señorita?"
"¡Cuatro!" me dice. "Un favor -le digo- ¿por qué no me dice: cuatro,
señor. Me voy a sentir más contento". "¡Ah! tienes razón". En otra
tienda pregunto: "¿Cuánto es?" "¿Eso no más vas a llevar?" me dice
la dueña, que atendía. Le digo: "Oye, me haces sentir mal. ¿Por qué no me dice:
no desea alguna otra cosita? Son 28 soles".
Wong ha tenido en el país la enorme habilidad para transformar en una semana a
personas que no saben atender bien en personas que atienden estupendamente. Por eso es
importante desarrollar un programa para nuestras vendedoras.
Instrumentos:
Se pueden capacitar a 12 mil vendedoras en un año, con un mes efectivo de
capacitación por vendedora. El costo por cada una sería de 50 dólares. En un año suman
600,000 dólares de costo total.
Capacitación de operarios. En un año se pueden capacitar a 6,000 operarios a un costo
de 200 dólares cada uno en un mes. Total por seis mil operarios de confección es un
millón 200 mil dólares.
D. Un programa de fomento a las exportaciones.
Primero.- Se apostó y se quiso que enviáramos productos a las grandes cadenas
norteamericanas, fracasó.
Segundo.- Por presiones se logró que se consiga la exportación para la pequeña
empresa confeccionista básicamente en el mercado sudamericano.
Se han hecho estrategias, pero no las adecuadas por lo que proponemos la instalación
de seis oficinas comerciales en: Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador y Venezuela.
A un costo mensual de cada oficina de 15 mil dólares. En el año, las seis son un
millón 80 mil dólares. Y luego, el último de los programas es el programa de
posicionamiento como capital latinoamericana de la moda.
Si somos capaces de atraer a los diseñadores
tenemos que contratar a cinco modelos de primera categoría; además si conseguimos que
esos diseñadores nos brinden cursos de moda, estoy seguro que apenas se haga el evento
vamos a congregar la atención de todos los diseñadores de moda de Sudamérica y de
Latinoamérica, con lo cual con un solo evento estamos ya convirtiendo a Gamarra en un
centro que a nivel latinoamericano no pasa en otras ciudades de América Latina con
respecto al diseño de modas.
Calculo que el costo por evento es de 500 mil dólares, y dos por año hacen un total
de un millón.
Además podemos hacer cuatro desfiles de moda anuales en las calles de Gamarra con la
exposición de los trabajos de los mejores diseñadores de moda peruanos. El costo de cada
uno de estos eventos es de 70 mil dólares, anual equivale a 280 mil dólares.
La última cuestión que hay que tener es una institución sólida, conformada por
representantes del gobierno central, del gobierno local y los empresarios para que
gerencien estos programas.
Este agresivo programa tendría un costo anual de 6 millones 680 mil dólares, si es
que las cifras son las justas y creo que no he exagerado, ni tampoco me he quedado corto.
Además yo creo que el empresariado de Gamarra podría ir asumiendo progresivamente el
10% de este costo en el primer año, el 25% en el segundo y quizás el 50% en el tercer
año.
Si asumimos que Gamarra factura 800 millones de dólares en el año y tributa 144
millones, este programa le costaría al Estado peruano, si es que decide asumirlo
íntegramente él, que es menos del 10% de lo que recauda en Gamarra en un año por
concepto de IGV; esta inversión se recuperaría cuando Gamarra genere apenas 67 millones
de dólares adicionales en sus ventas.
El 18% de 67 millones son 12 millones y yo les pregunto ahora, ¿creen que es posible
que Gamarra se convierta en la capital latinoamericana de la moda en el año 2005? ¿Será
posible que coloquen masivamente sus productos en por lo menos seis países del
continente? ¿Creen que es posible?
Los empresarios de Gamarra creemos que tenemos un futuro promisorio si es que nuestro
socio el Estado conviene con nosotros en la tarea de desarrollar una fuerte industria de
las confecciones en el Perú.
Si encontramos una fórmula viable para que esta propuesta lo sea, no dudamos que el
beneficiado será el Perú.