Hasta
el día de hoy el béisbol es considerado deporte número uno
en Estados Unidos y su difusión en otros países del mundo como Japón
y Cuba, creció aceleradamente en el siglo XIX. Sin embargo demoró
en ser admitido como deporte olímpico. Recién en 1988 se oficializó,
antes sólo era un deporte de exhibición. Sus
raíces están en Inglaterra, pero fue en EEUU donde fue modernizada
y establecida como deporte de masas. La MLB (Major League Baseball) principal
liga profesional de América del Norte, mueve más dinero que la NFL
(fútbol americano) o la NBA (basketball). El
primer partido oficial de béisbol tuvo lugar en 1846 en Hoboken, New Jersey,
entre Knickerbockers y New York Nine. El primer partido profesional también
fue jugado en Estados Unidos en el año 1869, siete años después
comenzó la primera liga profesional. En
los Juegos Olímpicos, el baseball sufrió al comienzo la separación
entre profesionales y amateurs. Por ese motivo varios países mandaban a
sus selecciones representados por jugadores universitarios, siendo esto aprovechado
por Cuba que se volvió una potencia. Sin
embargo, en 1996 los profesionales ya pudieron actuar. Aunque como sucede en el
fútbol, la temporada de la MLB coincide con el período de disputa
de las Olimpíadas y los principales jugadores del mundo no son liberados
para este evento. Y es que muchas veces el dinero puede más que otras cosas. Grandes
figuras Babe
Ruth, Joe Di Maggio (USA), Ty Cobb (USA), Jackie Robinson (USA), Mark Mc Gwire
(USA), Sammy Sosa (Dominican Republic), Barry Bonds (USA), Alex Rodriguez (USA). Los
cubanos, Omar Linares and Orestes Kindelan son indudablemente las grandes leyendas
del béisbol. Reglas El
béisbol es un juego entre dos equipos con nueve jugadores cada uno, bajo
la dirección de un entrenador, que se juega en un terreno delimitado. El
objetivo de cada equipo es ganar, anotando más carreras que su oponente. Los
principales protagonistas son: El bateador, el pitcher, el corredor, el anotador
y el árbitro. El baseball se dividen en nueve entradas (innings). En cada
entrada, un equipo tiene una fase de defensa y otra de ataque. En
el ataque, los jugadores intentan devolver los lanzamientos del pitcher. Si el
pitcher lanza cuatro pelotas, fuera de la zona de strike (cuadrado imaginario
que se forma en los límites de la base, entre el hombro y las rodillas
del bateador), el atacante avanza automáticamente hacia la primera base.
Lo mismo ocurre si la pelota toca el cuerpo del bateador. Por
otro lado, si el bateador intenta devolver la pelota y no lo consigue, se considera
strike. Si la pelota va hacia la zona de strike, pero el bateador no intenta devolverla,
también es strike. Si la devolución sale fuera de los límites
del diamante (nombre que se le da al campo de baseball), otro strike. Esta última
regla sólo no es válida cuando el bateador ya tiene dos strikes
en su cuenta. En ese caso, el lanzamiento sólo se considera "foul".
Con tres strikes, el bateador queda eliminado. Así,
el pitcher intenta, en todo momento, engañar al bateador, lanzando con
efecto para inducir al rival a un error. Hay
un tercer elemento en ese duelo: El catcher (esta arrodillado al lado del bateador)
es el jugador que debe atrapar las pelotas que el pitcher lanza y no son devueltas.
Si el catcher no atrapa el lanzamiento y la pelota queda "viva", el
bateador puede intentar una carrera hacia la primera base, pero es raro que ocurra
un error de este tipo. Cuando
la pelota se devuelve, el juego se transforma. Devoluciones simples permiten,
como máximo, que el bateador llegue a la primera base (cada base dista
27,3 m de la otra). Para evitar que el lugar sea dominado por el adversario, los
defensores (catcher, pitcher y los distribuidos por el campo) intentan atrapar
la pelota devuelta y llevarla a la base antes de que el atacante pise la misma.
Por eso, las defensas siempre tienen hombres apostados en las cuatro bases, justamente
para marcar la carrera del oponente. Si
la defensa tiene dificultades en traer la pelota al diamante, el atacante puede
arriesgar la carrera hacia la segunda o incluso a tercera base. Lo importante,
en el ataque, es garantizar una base, aunque más no sea contando con otros
bateadores para avanzar más. Con
la base conquistada y la defensa sin acción, el pitcher vuelve a los lanzamientos,
contra otro bateador. Si el bate le da nuevamente a la pelota, el corredor que
conquistó una base puede proseguir con su avance, mientras el otro bateador
intenta alcanzar la primera base. El defensa debe estar atento, pues tiene que
contener el avance de dos adversarios al mismo tiempo. En jugadas rápidas
hasta se puede eliminar a ambos pero lo más conveniente es elegir a uno. La
jugada sensación es el home run, que ocurre cuando el bateador le pega
a la pelota de lleno, de manera que caiga fuera del campo (en la tribuna o incluso
fuera del estadio). En esos casos, la defensa no tiene cómo recuperarla
para impedir el avance de los atacantes. Automáticamente, los que están
en las bases y el bateador dan la vuelta y convierten el punto. Sin
embargo, si el defensa toma la pelota antes de que toque el suelo, el bateador
está eliminado. Existe
también el robo de bases. Es en la que el corredor se aprovecha de la distracción
del pitcher durante los lanzamientos para avanzar al puesto siguiente. Si el pitcher
percibe esto puede lanzar la pelota a la base abandonada o a la siguiente, eliminando
al corredor. Para
eliminar a un corredor, la defensa debe llevar la pelota hacia la base antes que
el atacante llegue allí. También es posible excluirlo en el medio
de la carrera, con un defensor apoyando la pelota en el cuerpo del atacante. Después
de tres eliminaciones, un equipo deja de atacar y cambia de papel con el otro.
Después de un ciclo, en el que un equipo ataca y defiende, termina la entrada. En
caso de que el partido termine en empate, se juega un décimo entrada para
desempatar. Si la igualdad persiste, se juegan entradas extras hasta que algún
equipo quede en ventaja.
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