
La
colina de la vida fue para ella un sube y baja. Con mucho sacrificio y dedicación,
Marisol Espineira Jiménez, la cubana que se hizo peruana, comparte su amor
entre dos tierras y ahora centra su atención en los Juegos Olímpicos
de Atenas 2004 como representante de tenis de mesa. Abrió
los ojos al mundo un 27 de junio de 1968. Desde muy pequeña mostró
actitudes para el tenis de mesa. A los diez años, en la categoría
menores, ya daba signos de ganadora. Los
años pasaron y en juveniles demostraba que lo suyo era el deporte de la
raqueta. Inclusive, llegó a alternar con el equipo reservista de mayores
de su natal Cuba. No
me arrepiento... Sin
embargo, la tierra de Fidel Castro no le daba muchas facilidades de superación,
a ello se le sumaba la pobreza del país. En Marisol crecía una disyuntiva,
seguir en casa o buscar un nuevo futuro tras las fronteras. El
destino quiso que Perú sea su nuevo hogar y así fue. Hace como diez
años llegó a Moyobamba como jugadora, fomentando el pimpón
en los niños de la región. Jamás se imaginaría que
ese sería el giro de 180 grados de su vida. La
decisión ya estaba tomada. El adiós con los suyos en Cuba era inminente.
Despedida triste y lejana que daba pie a nuevas posibilidades en su vida. En tierras
peruanas se casó. Estuvo dos años en Moyobamba y luego partió
a Lima. Con
la autorización recibida, Marisol empezó a representar a nuestro
país. En 1999 fue convocada por primera vez a ser parte de un combinado
nacional. Ganar
o ganar Desde
ese entonces, Espineira ha alcanzado diversos logros: Campeona del VI Open Internacional
del Salesianos, primera en la Copa Aelu y Regatas Lima. En la última edición
de los Juegos Bolivarianos disputados en Ambato (Ecuador) ella ganó dos
medallas de bronce, una en el torneo individual y otra por equipos. Sin
embargo, el momento cumbre de su carrera hasta este entonces llegó en febrero
pasado. Una vez más integró el seleccionado nacional y viajó
a Valdivia (Chile) al Campeonato Sudamericano y Latinoamericano. La
concentración estuvo puesta en el segundo certamen, el principal de todos
pues era el que permitiría clasificar a los Juegos Olímpicos de
Atenas. Las representantes de Honduras, Colombia y Brasil no fueron rivales. A
todas ellas les ganó por el mismo marcador: 4-0. Hora de empacar para Grecia.
Su figura
es pequeña (1,56m con 50 kilos), pero su espíritu de lucha sobre
pasa cualquier magnitud establecida. Marisol nunca huye de los retos, siempre
los encara. Atenas será uno más. Esta vez, ella espera que en la
colina de la vida no terminen las subidas. >>
Calendario del tenis de mesa olímpico: ¡Click
Aquí! |