La suspensión por la guerra de los Juegos de 1916, que debían haberse disputado en Berlín, dio paso a la edición de 1920 en Amberes, ciudad que había quedado prácticamente destruida durante el conflicto bélico.
Las negociaciones del barón de Coubertin no impidieron que Bélgica negara la participación a los países que habían sido sus enemigos en la guerra. No estuvieron presentes los deportistas de Alemania, Austria, Hungría, Turquía, Bulgaria y Polonia, ni los de la ya Unión Soviética, tras la revolución bolchevique de 1917.
Finlandia, que antes de la I Guerra Mundial había sido Ducado de Rusia, envió a sus atletas y con extraordinario éxito, como el del fondista Paavo Nurmi, ganador de tres oros y una plata. |