Después de dos ediciones de deficiente preparación y escaso eco, Londres organizó por fin unos Juegos serios en 1908. Construyó para el acontecimiento un moderno estadio, el Shepards Bush, con capacidad para 70.000 espectadores.
Por primera vez el maratón se corrió sobre la distancia hoy reglamentaria de 42,195 kilómetros y, también como novedad, los deportes de equipo los disputaron selecciones y no clubes.