El envidiable ambiente deportivo de Helsinki, con continuas muestras de deportividad y de hermandad entre las naciones, pese a las tensiones de la Guerra Fría, se rompió en la edición de 1956, en Melbourne, que fue boicoteada por seis países, entre ellos España, en protesta por la invasión soviética de Hungría.
Por primera vez el medallero fue favorable a los soviéticos, que sumaron 37 medallas de oro, por 32 los estadounidenses.