El positivo por esteroides anabolizantes en Seúl del atleta canadiense Ben Johnson, que había pulverizado el récord mundial de los 100 metros lisos con el increíble registro de 9.79, conmocionó al mundo en los Juegos de 1988.
Desde entonces, el COI endureció su política antidopaje y aplicó una política de tolerancia cero que no siempre fue seguida por gobiernos y federaciones deportivas.