Sydney 2000, los Juegos del Milenio, resultaron una cita inolvidable. El profundo conocimiento deportivo del público, su respeto por los atletas de toda nacionalidad y la intachable organización pusieron el listón muy alto a ediciones futuras.
La natación fue el deporte estrella de los Juegos. Se batieron quince plusmarcas mundiales, con los holandeses Pieter van den Hoogenband e Inge de Bruijn como máximos protagonistas. Cada uno impuso tres récords y el de Van den Hoogenband en los 100 libre, 47.84, puede tener una larga vida por delante.
La estrella del Estadio Olímpico fue la australiana Cathy Freeman, que paseó su condición de aborigen en dos actuaciones memorables: el encendido del pebetero en la ceremonia inaugural y la victoria en la final de 400 metros libre.
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