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Oro de Félix Sánchez cambia la historia del deporte dominicano
(Atenas)
(dpa) - El deporte dominicano vivió este jueves un día para la historia al conquistar su primera medalla olímpica de oro gracias a la velocidad de "Superfélix" Sánchez en los 400 metros vallas.
"¡No quería esperar otros cuatro años! Esto es un alivio increíble, y estoy muy feliz", dijo el dominicano nacido en Nueva York poco después de ganar el oro en los Juegos Olímpicos de Atenas con una marca de 47,63 segundos, su mejor registro de la temporada.
Sánchez debió luchar duramente cuando promediaba la prueba para superar a sus rivales, pero remató con potencia y espectacularidad en la recta final hasta largar un suspiro de enorme alivio en el momento en que cruzaba la meta, un instante con el que soñaba desde que cayó en semifinales en Sydney 2000.
La plata fue para el jamaiquino Danny McFarlane, con 48,11, y el bronce quedó en manos del francés Naman Keita, con 48,26. El estadounidense James Carter, en teoría el rival más peligroso de Sánchez hoy, fue cuarto con 48,58.
Sánchez, que el lunes cumplirá 27 años, se abrazó a McFarlane y Keita poco después de cruzar la meta, mientras Taylor golpeaba el tartán de la pista llorando amargamente.
La noche, electrizante, llegó al corazón del presidente del Comité Olímpico Dominicano (COD), Luisín Mejía. Rojos sus ojos y con lágrimas aún, se deshizo en elogios hacia Sánchez: "Es un atleta consagrado, un verdadero profesional capaz de dar todo por su país".
La saltadora dominicana Juana Arrendel, que siguió la final desde el borde de la pista, estaba emocionada. "Esto nos da un lugar muy importante en el deporte mundial. Me siento muy feliz y orgullosa por Félix", dijo a dpa.
La República Dominicana jamás había ganado un oro olímpico. Su mejor antecedente era un bronce en boxeo en Los Angeles 84. Sánchez recibió la llamada del presidente dominicano, Leonel Fernández, poco después de su victoria, el mejor reflejo de 50 segundos que paralizaron a todo un país tradicionalmente apasionado por el béisbol.
Sánchez recibió el oro de manos de Roque Napoleón Muñoz, el único dominicano que es miembro del COI. Segundos después el himno de su país sonaba en el estadio, algo sin antecedentes en la historia de los Juegos Olímpicos, una competencia a la que el país caribeño asistió por primera vez en 1962 con una simbólica delegación unipersonal.
Bicampeón mundial, Sánchez fue rechazado por famosos entrenadores estadounidenses antes de dar el salto al país de sus padres, aunque jura que "ni por un segundo" pensó jamás en representar a Estados Unidos, país del que también tiene la nacionalidad.
José Joaquín Puello, presidente del COD hasta el año pasado, fue quién lo llevó a Santo Domingo y el nexo para que recuperara sus raíces. La relación de Sánchez con el deporte se inició a través del béisbol, pero se fracturó una muñeca y pronto lo dejó.
Curiosamente, Puello no pudo ver la coronación de su proyecto, porque debió operar de urgencia en Santo Domingo a un niño con un tumor cerebral. "Pero lo veré esta noche", dijo a dpa vía telefónica el reconocido neurocirujano.
Cuando vea la final, notará que Sánchez estuvo hoy segundo hasta la última curva, pero llegó a la meta como una bala, convencido de que ése era su destino. Tras los abrazos desplegó la bandera dominicana como si fuera una capa y estuviera dispuesto a volar.
Recorrió muy lento media vuelta al estadio, y la tribuna parecía conmoverse por espasmos a medida que el campeón avanzaba. La ovación fue general.
Esa confianza en el triunfo no quitó que los días previos fueran de sufrimiento para el vallista, licenciado en psicología y hombre al que le gusta controlar sus emociones.
"Todos estos días fueron un tiempo increíblemente largo hasta llegar a la final. Y en esos días imaginé todas las posibilidades, incluso la derrota. Yo no quería esperar otros cuatro años, quería sacarme la pulsera que me recordaba que había perdido en Sydney", confesó.
La pulsera ya es recuerdo, transformada en una medalla de oro que cuelga de su cuello para desatar la euforia de todo un país que conoce desde hoy la gloria olímpica.
Por Sebastián Fest (dpa)
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