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Lima, 9/30/2007

Viswanathan Anand

 (México)(EFE).- El Gran Maestro Viswanathan Anand, proclamado monarca mundial de ajedrez, es un campeón diferente, que juega sin pensar tanto las jugadas, no come carne y considera imposible asumir este deporte sin un toque de diversión.

"No puedes jugar si no la pasas bien, yo disfruto después de una buena partida o si descubro algo que no sospechaba", dijo hoy el jugador de la India en entrevista exclusiva con Efe.

Nacido en Madrás, el 11 de diciembre de 1969, "Vishy" empezó en el ajedrez a los seis años, gracias a las enseñanzas de su madre. Rápido mostró talento y una rara habilidad para mover las piezas casi sin meditar.

Cuenta la leyenda que en su niñez, en Madrás había pocos relojes y era obligado a jugar con velocidad, lo cual influyó en que el niño encontrara atajos en los tableros para ganar en menos tiempo, lo cual aún le sirve.

"Mi verdadero crecimiento vino después, vivía en Filipinas y con nueve años y empecé mi real interés por el ajedrez", asegura "Vishy", quien se considera a sí mismo un jugador flexible, capaz de tomar del estilo de los demás.

Anand reside en Collado Mediano, España, un sitio en plena sierra donde viven unos amigos apasionados por el ajedrez, y que escogió como base de entrenamiento después de hacerse Gran Maestro en 1987, y ante la obligación a moverse a torneos en Europa.

"España es mi segunda casa, me siento muy a gusto allí", dice el campeón que cumplirá 38 años de edad en menos de tres meses, lo cual significa que fue el segundo competidor más viejo de los ocho aspirantes al título mundial este mes en la Ciudad de México.

"Es curioso, Boris Gelfand, Vladimir Kramnski y yo, los tres más viejos, hemos terminado en los lugares del uno al tres; no sé si es una tendencia o sólo pasó aquí", explica.

Viswanathan es un ajedrecista de personalidad, pero tiene gracia para tratar a la gente y dentro de su gremio sobresale por su desenfado, también a la hora de vestir porque prefiere las camisas azules que le hace su patrocinador a los trajes elegantes de los rivales europeos.

"Me pongo la ropa que elige mi mujer", dice para no dar importancia al tema y de paso mencionar a su esposa Aruna, una chica delgada que habla cinco idiomas con la que está junto hace 11 años.

Anand se dio a conocer como futuro genio del ajedrez poco tiempo después de salir de la adolescencia; en 1987 al ganar el Mundial Juvenil, un éxito que pasó inadvertido porque por entonces el ajedrez vivía la fiebre de los duelos Karpov-Kasparov.

En aquel tiempo se convirtió en el primer Gran Maestro de la India y en un símbolo de los románticos del ajedrez que a fin de cuentas se inventó en el país asiático hace alrededor de 1,400 años.

El nuevo monarca mundial de ajedrez ya tuvo la corona entre los años 2000 y 2002, pero entonces había confusión en la manera de elegir al mejor. "Esta vez es algo diferente, soy campeón absoluto y eso tiene un valor", asegura.

De Anand se ha escrito que es espiritual, vegetariano y está cercano a Dios, pero evade las preguntas sobre su vida y toca el tema de manera general. "En los torneos uno busca tranquilidad y no importa la manera de lograrlo, si es respirar 10 veces u otra cosa; la espiritualidad no es exclusiva de la India", dice.

Interesado por la astronomía, la economía y la ciencia, Anand tiene una vida aparte del tablero con 32 piezas en colores blanco y negro, quizás por eso no se ve en los torneos hasta llegar a viejo.

"Si acaso cinco o 10 años más, no veo más", confiesa.

Este sábado, Anand no cambió mucho su rutina; desayunó temprano, comió algo después, pero no almorzó para evitar tener sueño a la hora de la partida; sin pensar en nada más que el juego del día. Salió agresivo con piezas blancas pero después de 20 lances la posición era pareja y firmó las tablas con Peter Leko, lo que necesitaba para ser campeón mundial

"Es un título que no cambio por nada", asegura el maestro, que puso el sabor latino al Mundial de Ajedrez y terminó por ganarlo.

Por Gustavo Borges (EFE).

 

 

 

 

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