Lima (Peru.com).- El 7 de marzo el reto es que al menos mil mujeres corran 5 kilómetros en el balneario de Asia. El certamen se realizará en simultáneo en siete países. La ocasión es el Día Internacional de la Mujer y el objetivo es recaudar fondos para Operación Sonrisa. Corra como nuestra entrevistada.
"A los 28 veía a la gente de Perú Runners muy temprano. Yo jamás había imaginado que podría correr 35 kilómetros. Lo máximo que hacía era caminar porque quería bajar el poquito de sobrepeso que me había dejado el embarazo. Hasta ahora he participado en trece maratones internacionales", cuenta una mamá que trabaja como tantas otras, pero que con su figura, energía y convencimiento te deja con las ganas de salir corriendo a ponerte zapatillas y a correr.
¿Cómo y quién la convenció de iniciar una rutina deportiva en serio?
Yo había hecho mucho ballet y danza desde niña y eso me dio constancia y disciplina. Pero no hice ningún otro deporte porque en esos tiempos como que las niñas no éramos muy impulsadas en casa en ese sentido. Después de mi segundo embarazo, comencé a caminar en San Isidro. Ahí me cruzaba con los corredores. Gonzalo Rodríguez Larraín, 'Paiva’, de Perú Runners, me dijo entonces para unirme a ellos. Él me enseñó, me entrenó, porque no es cosa de hacerlo de cualquier manera.
Es parte del grupo de figuras que promueven la Carrera de la Mujer que aquí será el 7 de marzo. ¿Cómo la convocan?
Se ha buscado a mujeres de diferentes actividades y que sean conocidas también por hacer deporte. Yo estoy sobre todo por mi agrupación, Perú Runners, que auspicia la carrera, al igual que Nike. Será una experiencia linda e importante porque lo que se recaude por inscripciones irá al fondo de Operación Sonrisa, que es la organización que asume las cirugías de niños con malformaciones congénitas cuyas familias no pueden afrontar los costos.
¿Qué implica participar en una carrera así y más aún en una maratón?
Muchas horas de trabajo previo, de esfuerzo y de entrenamiento. La maratón es algo así como la factura del entrenamiento. La carrera en sí es una fiesta; lo duro es el entrenamiento.
¿Qué motiva a un corredor en estas competencias?
Te motivan las marcas, pero también los objetivos personales que cada uno se traza. Y esto es por milla, por kilómetro. Eso es determinante.
¿Cuál ha sido la maratón en la que ha hecho su mejor marca?
La de Nueva York 2003. Hice 3 horas 22 minutos. Llegué dentro del mejor 1% de mi categoría y éramos unas quince mil mujeres; hay que tener en cuenta que participan unas 30 mil personas.
¿En qué ciudades ha estado en maratones?
En Nueva York he estado cinco veces, pero también he hecho las competencias de Boston, Tampa, Chicago, Santiago de Chile y París.
¿Cuál es su próximo reto?
Estoy pensando en si vuelvo a hacer Nueva York en octubre o ir a Toronto. Es que sería bonito conocer algo nuevo, pero lo que pasa es que la maratón de Nueva York tiene algo muy especial. Toda la ciudad se paraliza y entre todos los corredores y la gente en general hay una energía impresionante, el ambiente es incomparable.
Cuéntenos su rutina.
Comienzo a las 5:30 de la mañana. A lo sumo a las 5:45. Corro hora y media y ahora estoy combinando algunos días con el ciclismo. Quiero participar en una duatlón. Mis comidas son nutritivas, sin excesos; así comemos en casa. Somos 'fit’ (saludable, en forma). De ahí me voy a trabajar a la oficina como cualquiera. Visito a muchos clientes, tengo la presión de conseguir cuentas, vendo productos. Bueno, soy una vendedora nata. A los 15 ya hacía mis cachuelos en la Feria del Hogar. Cuando termino el trabajo voy al gimnasio. Ahí paso otra hora y media y me voy a casa. Estoy con mi hijo y me acuesto temprano. A las 10 yo ya estoy para dormir. Cuesta socialmente, pero mi vida es así y me gusta.
¿Ha tenido lesiones serias, caídas?
(Muestra sus rodillas raspadas). En verdad nada serio, pero ahora que hago ciclismo sí he tenido varias. Porque incluso trepo cerros con la bici. Lo peor para alguien que ama esto es dañarse, es tener ese dolor que no te deja hacerlo. Pero eso ayuda, le enseña a uno a resolver problemas de todo tipo, a enfrentar la vida de otro modo.
¿Cómo la ha marcado el deporte?
Siempre compito conmigo misma.