Lima (Peru.com).- La destacada ex voleibolista peruana, Natalia Málaga, expresó su confianza de que la escuela coreana contribuya al resurgimiento del voleibol peruano, bastante venido a menos en los últimos años.
Para nadie es un secreto que Natalia Málaga es un ícono del voleibol nacional. Con ese rótulo, regresa a la selección nacional; mas ya no para enfundar de potentes mates a sus rivales, sino para formar parte del nuevo proyecto ambicioso que busca devolverle a nuestro voleibol los brillos de la década de 1980.
A sus 42 años, sabe que falta mucho camino por recorrer para convertirse en una entrenadora de alto nivel. Mientras eso sucede, intenta inculcar sus cualidades a las nuevas generaciones.
¿Cuáles son los primeros cambios que se realizará en nuestro voleibol?
–Hemos regresado a la escuela asiática, que nos llevó a tener nuestra época de oro en voleibol. Yo soy de esa idea, no solamente es practicar en defensa o rapidez, que poseen las asiáticas, sino que eso se complementa con la potencia en el ataque y el bloqueo.
¿Esta escuela es más estricta respecto de las demás?
–Es bien estricta porque la disciplina asiática es más dura. El deportista japonés y el coreano se someten al entrenador, cumplen todas las reglas sin ninguna clase de objeción. Eso sucedió con nosotras y por eso tuvimos mucho éxito. Cuando era deportista, le tenía más miedo a Man Bok Park que a mi padre, porque a él tenía que rendirle cuentas de las cosas que hacía.
¿Entonces, es una medida acertada apostar por la técnica coreana?
–Nos hemos demorado mucho en recuperar esa escuela, nos habíamos dedicado a experimentar y copiarnos de otros países sin primero analizar nuestra realidad.
¿Eso de la disciplina, como que siembra miedo en los deportistas?
–Tampoco es estar con mano dura. El atleta debe entender que la disciplina es importante y tiene que someterse a las normas del entrenador, pues es por su bien.