Alan
Tour Perú 2001
El magycal mistery
tour de Alan García por el norte chico
Por:
Carmen Escobar
carmen.escobar@interlatincorp.com
Fotos: Elizabeth Cubas
Videos: Carmen Escobar, Elizabeth Cubas
Enviadas especiales de WWW.PERU.COM
a Barranca.
Quién
pensaría que un inocente viaje, cuyo
objetivo era acompañar al candidato
aprista a sus mítines por el norte de
Lima, tendría que esperar tantas horas
para la partida y soportar música
infame al interior del bus. Tres largas
horas de espera, un concierto de hambre
al interior de nuestros estómagos, y el
inicio de un paseo de sábado a los
pueblos de Barranca y Huarmey.
El
viajar es un placer –reza aquella
canción infantil– y sí pues, es un
placer contemplar el árido pasaje de
nuestra costa, adornado con cruces a lo
largo del camino, con casitas desoladas
y un incesante olor a puerto. Lo que sí
no es un placer, es ser acompañada por
una banda sonora estridente, proveniente
de un tipo llamado Kitaro, que parecía
pertenecer a la secta de Ezequiel
Ataucusi (pero en versión japonesa) y
que tocaba extraños ritmos que
provocaron un dolor de cabeza del cual sólo
nos pudimos recuperar horas después,
cuando “kitaron” el casete.
Barranca
es una fiesta
Barranca
es un pueblito simpático, con mucha
gente, mucho ruido y mucho comercio.
Astutos ambulantes te ofrecen pitos y
vinchas con el lema “Alan Perú” y
viseras para un día sin sol. El cartel con foto gigante de Alan (¿o sería de tamaño
natural?) yacía abandonado en una
esquina de la plaza. El tiempo corría y
el candidato estaba a punto de no ver
ese slogan que le iba a ser recordar que
él era el “presidente de la concertación”.
Pero
los presurosos partidarios lo lograron.
Al promediar las siete de la noche, hizo
su aparición “la concertación”.
Apenas pisó la plaza, se mezcló con la
gente –bien resguardado por sus
guardaespaldas– entre gritos que parecían
venir de fanáticas de la Joven Sensación.
Todas chillaban: “¡Cuero, cuero!”.
El cartel con su foto sonriente se veía
desde el estrado... misión cumplida
compañeros. Señoras y señores,
directo desde Lima,
con ustedes, Alan García...
Vio
el cartel y reiteró que era el
candidato de la concertación, que crearía
el Banco Agrario, que no respondería
los insultos en su contra, que el Banco
Agrario es lo máximo, que apoyaría a
los jóvenes, que ya tenía los fonos
para poner a funcionar el Banco Agrario,
que bajará las medicinas, y que no es
posible que los campesinos no tuvieran
un Banco Agrario como respaldo.
De
pronto, en medio de un conocido discurso,
un tipo con medio cuerpo desnudo y
sonrisota tan grande como idiota, empieza
a gritar: “Alan, Alan, dame trabajooo”.
La cara del tipo era genial, estaba
divertidísimo gritando y de hecho que
el Dr. García lo vio porque al toque
nomás, lo sacaron al tipo, quien mantenía
su felicidad mientras seguía
vociferando su pedido ¿El Dr. García?
Continuaba con su discurso, su
acomodadita de pelo y su agarradita de
nariz que causaban suspiros entre
algunas de sus fans-partidarias.
Huarmey
es un buen sitio para morir
Huarmey
es un puerto, huele a pescado y tiene
una plaza que debe haber sido bonita en
alguna época. Ella exhibe un monumento
con apariencia de platillo volador,
compuesto por columnas que sostienen una
suerte de aro gigante, con un jardincito
en el centro y que –supongo- no tiene
mayor utilidad que la de adornar.
Sobre
el aro gigante estaban sentados varios jóvenes
que observaban el mitin del Dr. García.
El candidato aprista repetía el mensaje
dado en Barranca (la concertación, la
disminución del precio de las medicinas,
la creación del Banco Agrario, el apoyo
a la pesca), sólo que esta vez hubo más
coqueteos con las fans-partidarias,
siendo la secretaria del Partido Aprista
de Barranca una de las primeras en
mandarse con todo y sin roche al nada
feo espécimen electoral. “Es un
candidato con tan buena presencia”,
dijo y se mandó con una miradita de
esas que dan miedo, pero que quieren ser
sensual en el fondo... muy en el fondo.
Aquí
hubo escenas que algunos llaman “pintorescas”.
Una niñita le dio su ramito de flores
al Dr. García y su besito. Otro niñito
le dio la palomita blanca que ambos
miraron volar por los aires (suspiros
del público) y una chica le regaló su
botella de chicha de jora, que fue
compartida con Jorge Del Castillo, con
la secretaria que se le mandó al inicio
del mitin y con el alcalde de Trujillo,
José Murgia. Brindó con las fans-partidarias
desde el estrado, con guiñadita de ojo
y besito al aire, claro está, para
darle gusto al público.
Alan
García hizo dos mítines en un día y
casi se convierte en el Alejandro Sanz
de las cinco décadas. Repitió el mismo
discurso, recibió los mismos aplausos,
los mismos gritos y mostró la misma
sonrisa recomendada por el Colegio
Odontológico del Perú. Agitó ambos
brazos y dijo chau a su público, con el
fondo musical que repetía hasta el
cansancio: “Alan Perú” en ritmos de
cumbia, vals y una especie de marcha o
himno. Luego de despedirse, la gente se
fue a su casa y se preguntaba cuándo
llegaría otro candidato para
divertirlos tanto ¡Servando presidente!,
dijo alguna por ahí.
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