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El
año de 1990 encuentra a un país en medio de
una severa crisis política y económico y
rumbo a unas elecciones presidenciales bajo el
temor del accionar terrorista de Sendero
Luminoso y el MRTA.
El
Frente Democrático (Fredemo) –alianza que
agrupaba a Acción Popular, PPC y el
Movimiento Libertad- había nacido para ganar
esos comicios.
Su candidato era el laureado escritor
arequipeño, Mario Vargas Llosa, y desde un
comienzo era el favorito de lejos en las
encuestas de intención de voto.
El
16 de marzo de 1990, los sondeos de opinión pública
le concedía a Vargas Llosa el 44,3 por ciento,
mientras que Luis Alva Castro (Partido Aprista)
alcanzaba 19 por ciento, 12,7% tenía
Barrantes y los otros candidatos sumaban sólo
4,5 por ciento (entre los cuales estaba
incluido quien sería el vencedor final de las
elecciones, el desconocido Alberto Fujimori).
En
la última semana de marzo, a las terroríficas
escenas del “shock” que el Apra presenta
en la televisión, se suma otro factor que
atemoriza al Fredemo: el repunte del candidato
pueblerino de Cambio 90, el ex rector de la
Universidad Agraria, Alberto Fujimori.
El
resultado de la primera vuelta determinó no sólo
que Vargas Llosa no alcanzara un respaldo
mayor al 50 por ciento, sino que su porcentaje
era mucho menor de lo esperado: apenas arañaba
el 32 por ciento. Mientras que Fujimori, el
candidato desconocido, alcanzaba el 25 por
ciento y contaba con el trascendental apoyo
del Partido Aprista y la Izquierda Unida.
Aquella
noche de junio
Es
en este escenario en donde se realizó el
debate presidencial de 1990. Muy recordado por
todos por los momentos de tensión que se
vivieron. Además, era la primera vez en
nuestra historia que los candidatos
presidenciales aceptaban confrontar
personalmente, y ante los ojos de una
teleaudiencia, sus propuestas.
El
30 de mayo, Álvaro Vargas Llosa por el
Fredemo, Máximo San Román por Cambio 90 y el
padre Juan Julio Witch por Intercampus de la
Universidad del Pacífico, pasaron más de 9
horas estableciendo las bases del ansiado
debate. Al final, acordaron que fuera el
domingo 3 de junio, a las siete de la noche,
en el Centro Cívico. El moderador fue el
mismo periodista que lo hará en esta
oportunidad, Güido Lombardi.
Para
todos fue muy obvio que Vargas Llosa estuvo
mucho más preparado que su contendor: no leyó
ningún papel y expresaba con claridad y quizá
demasiada honestidad sus planteamientos.
Fujimori,
por su parte, visiblemente nervioso al inicio
y con un español mal pronunciado, trató
siempre a su rival como “doctor Vargas”.
Sin embargo, fue muy astuto al presentar una
portada del diario Ojo en la que se daba al
candidato del Fredemo como ganador del debate
antes de tiempo.
El
final es conocido por todos. El 10 de junio de
1990, el país eligió a Alberto Fujimori como
presidente de la República. El resultado
desató en muchos un racismo latente, no
entendían cómo un ciudadano nisei iba a
gobernar el Perú.
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