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Una
versión dice que hoy (domingo 29 de abril)
en la mañana, en algún lugar de Barranco,
tu esposa se ha reunido con una emisaria de
Perú Posible para tratar de llegar a una
reconciliación con Alejandro Toledo ¿Es
eso correcto?
Ha habido una reunión con una chica que
trabaja en Perú Posible, pero no tiene un
cargo relevante. Es una persona que no
quiere que la política interrumpa su
amistad con mi mujer y entonces
discretamente -aunque ahora veo que no tan
discretamente-, se vieron dos minutos
simplemente para que ella le transmitiera un
saludo de cariño y amistad. Un gesto muy
hermoso y valiente, y desde entonces esa
chica no ha sufrido otra cosa que
represalias. Toledo la ha llamado y la ha
citado a su casa, y las personas que la
rodean están increpándola y preguntándole
qué tipo de conspiración es esa.
Estamos
volviendo otra vez a las viejas épocas.
¿No
crees que esta atmósfera de intolerancia,
que estás sufriendo en carne propia, de
alguna manera fue alentada por la ayer
oposición y hoy gobierno contra todo aquel
que participó o simpatizó con el gobierno
de Fujimori? ¿No crees que la búsqueda de
justicia y de esclarecimiento se volvió en
algún momento también una caza de brujas?
Quisiera separar las dos cosas, porque
estamos en terreno delicado. Que la gente
que delinquió o violó la Constitución
durante la etapa anterior -que no es poca-
pase por la Justicia y vaya a la cárcel me
parece absolutamente necesario. Para eso
hemos luchado. Lo que estamos viendo ahora
no es eso, es una copia de los métodos que
se supone que reprobamos y por los que se
supone que estamos juzgando. Estamos viendo
un gobierno de turbas, estamos viendo
espionaje telefónico, amenazas de muerte,
agresiones físicas y argumentaciones que
evidencian que aprendieron muy bien de las
campañas psicosociales que hacía Vladimiro
Montesinos. La campaña psicosocial de esta
semana ha consistido en convencer
a los peruanos de que aquí hay una
conspiración de Jaime Bayly y Alvaro Vargas
Llosa. Nadie se ha detenido en el fondo de
lo que hemos dicho.
Hay
quienes opinan que tienes una visión un
poco idealista de la política, y que en
realidad has estado actuando ingenuamente si
pensabas que la política la hacen ángeles
y no hombres...
Eso es cierto.
Y
esto te ha llevado a una postura anarquista
o nihilista ¿Realmente has sido tan ingenuo
pese a no ser un jovencito sino alguien ya
maduro?
Hay algo de cierto en que la política es
muy sucia y uno quisiera que fuera menos,
pero al final hay una realidad y una inercia
que es más fuerte que uno. Pero no creo ser
ingenuo porque aprendí del ‘90 muchas
lecciones. La más importante de todas es
que la política tiene unas reglas de juego.
Tú no puedes jugar fútbol con las reglas
del vóley o viceversa. En política es lo
mismo y las reglas de juego no son de ángeles,
como tú dices. Por eso yo no rompí antes (con
Toledo y Perú Posible). Cuando la gente
me pregunta por qué no dijiste esto antes,
yo les respondo que precisamente por justo.
Porque yo sé que la política implica que a
veces te tienes que reunir con Alan García
en Tolouse porque en ese momento él
afirmaba que no iba a ser candidato y su
porcentaje podía servir para ganar en
primera vuelta. Eso, por ejemplo, es una
concesión que entiendo y acepto. Yo tuve
una enorme duda ética frente a Alejandro
cuando salió el tema Zaraí (su
supuesta hija no reconocida) y lo dije públicamente,
lo que me generó problemas internos muy
serios, pero estiré la lealtad y lo que tú
has dicho, que la política no la hacen ángeles,
la estiré todo lo que pude. Pero al final
la acumulación me llevó a la convicción
de que no es un problema de proporciones
sino de principios. El más importante de
ellos es que descubrí en Alejandro a un
hombre que para llegar al poder está
dispuesto a usar casi todos los métodos...
Pero
esa es la historia de cualquier político...
En un escenario democrático no es tan
grave, porque la justicia interviene, los
medios de comunicación no se lo permiten,
porque hay frenos. Por eso digo, van a
llegar al poder los Alejandro Toledo y los
Alan García
-porque no quiero que se piense por
un minuto que prefiero que llegue al poder
García en lugar de Toledo-; mi dilema es
que no quiero que ninguno de los dos sea
presidente. Debe haber frenos
institucionales.
Entonces,
admites que si el fútbol y la política
tienen sus reglas, tú de alguna manera has
roto las reglas, has pateado el tablero...
Me parece que hay un límite a esas reglas.
Si las regla implica violar la regla más
importante de todas, que es la ética y la
legalidad, entonces al final esas reglas de
juego no son tal respetables. A mí me
parece que estamos bordeando un terreno antiético
y yo no sé si estamos cien por ciento en el
terreno de la legalidad cuando hay tres
transferencias como las que se han
denunciado ahora, de dineros de la
movilización.
Desde
las filas toledistas te han acusado de
desleal, por haber revelado asuntos privados
¿Cómo reaccionas ante eso?
Mira, yo sabía antes de hablar que eso es
lo que iba a ocurrir, pero no en esa
magnitud. No pensé nunca que iban a salir
las turbas, que el nivel de invectivas fuera
tal y que estuviéramos espiados como ahora,
nada de eso calculé porque yo seguía dándole
el beneficio de la duda a Alejandro Toledo
en cuanto a eso. Y aunque he sido calificado
de traidor y desleal a Perú Posible, tengo
la más absoluta convicción de que he sido
leal a algo mucho más importante: los
principios por los que Alejandro Toledo y yo
estuvimos aquí en momentos particularmente
difíciles, enfrentándonos a un mamut; éramos
una hormiga contra un mamut. Y esos
principios, si se desdicen después en la
persona que los encarnó, esa es una
deslealtad infinitamente más grave y de
mayores consecuencias públicas que lo que
ellos puedan considerar mi deslealtad al
denunciarlo.
¿Cómo
te sientes ante el hecho de que tu padre,
Mario Vargas Llosa, se haya colocado en una
orilla distinta a la tuya?
En realidad no es la primera vez que ocurre,
aunque es la primera vez que sucede en público.
Si la gente conociera un poco más nuestra
relación, vería que es parte del ejercicio
democrático diario de la familia tener
discrepancias. Claro que el que ser
desautorizado en público no ayuda mucho a
mi causa. Pero yo lo respeto, porque él ha
hecho lo mismo que yo, un acto de conciencia.
Quizá
tu padre es más realista políticamente
hablando que tú...
Realmente no tanto, porque lo que ha hecho
es un acto de conciencia contra lo que uno
hubiera previsto, porque por su conciencia
salió a atacar a su hijo. Yo admiro eso.
Tú
atribuiste días atrás la postura de tu
padre al hecho que ve las cosas a la
distancia ¿Crees que si hubiera estado acá,
viendo los detalles finos, su reacción habría
sido distinta?
Si yo digo eso estaría poniendo palabras en
su boca que él podría desmentir el día de
mañana. Sin embargo, debo decirte que en
varias ocasiones en los últimos meses él
me preguntaba cómo estaba mi relación con
Alejandro, porque era consciente de las
tensiones internas. Y yo le decía que muy
bien y él no me creía demasiado, y me volvía
a preguntar. Porque él sabía que había un
distanciamiento emocional de parte mía
hacia esa candidatura, él lo percibía. La
diferencia estriba en que él no cree que
eso deba tener una expresión pública ni
deba influir en el resultado electoral. Pero
haga lo que haga lo voy a respetar
profundamente, porque él ha hecho lo mismo
que yo, un acto de conciencia, a costa de la
versión de su propio hijo.
Muchos
se preguntan por qué viajaste con Toledo a
Punta Cana de vacaciones
si sabías todo esto...
No fue Punta Cana, sino a La Romana, a una
casa de campo. Por la misma razón que seguí
defendiéndolo en público aunque tenía
reservas morales dentro. Había que darle el
beneficio de la duda a una persona por la
cual uno ha luchado y en la que ha confiado.
Pero al mismo tiempo le recuerdo a la gente
que en varias ocasiones tuve discrepancias públicas
con él y con lo que hacía su gente. La
primera, antes del caso Zaraí, fue cuando
se produjo un pacto
con Absalón Vásquez, personaje
clave de la etapa anterior, para repartirse
la conducción de la Mesa Directiva del
Congreso. Luego, con el caso Zaraí, no
pudieron ser más públicas las
desavenencias, yo pedí que Alejandro se
hiciera la prueba de ADN para confirmar o
descartar la paternidad. Y la respuesta de
Alejandro ante la denuncia de Zaraí no fue
ni convincente ni seria. Le seguí dando el
beneficio de la duda porque dijo que se haría
la prueba después de la elección, aunque
luego añadió que sólo si se lo ordena un
juez, lo que no me gustó demasiado. Hoy
pienso que no hay ninguna posibilidad de que
se haga el ADN desde el poder, por lo menos
no una prueba auténtica.
Si
Toledo aceptara convertirse en el tutor de
Zaraí, como se lo sugirió Bayly en esa
reunión, ¿cambiarías tu decisión de
alejarte o los puentes ya están rotos?
Yo no estoy seguro de que Zaraí
se muestre dispuesta a una fórmula
de ese tipo, un poco “no soy tu padre,
pero te mantengo”. Entiendo de que
Alejandro demuestre cariño y un
reconocimiento hacia ella. Lo aplaudiría en
caso de que Zaraí lo aceptara, pero esto no
es una negociación ni yo quiero forzar a
Alejandro a nada.
El
sábado en la noche fuiste atacado duramente
en el programa de Bayly por dos funcionarios
de Frecuencia Latina (Jimmy
Arteaga y Fernando Viaña). Entre otras
cosas deslizaron que tú le habías pedido a
Viaña que preparara un plan de gobierno
falso de Unidad Nacional...
Y me dijeron también maricón, criminal,
Montesinos, me dijeron de todo. Con respecto
a lo del plan de gobierno me reí mucho
porque no podría darle a un incompetente
una misión tan importante. Digo
incompetente porque no sé si recordarás
que en 1990, durante el debate entre Vargas
Llosa y Fujimori, éste sacó una primera
plana del diario que dirigía Viaña en la
que había impreso por adelantado un titular
que daba a Vargas Llosa como ganador del
debate. Esa incompetencia nos costó varios
puntos entonces y yo tendría que ser un muy
pobre asesor para encargarle a él esa
delicada misión. Lo que se vio la noche del
sábado fueron a dos matones de Ivcher (propietario de Frecuencia Latina) tratando de asesinar moralmente a
su propio periodista (Bayly).
Esta gente en el poder, porque ambos (Toledo
e Ivcher) estarían en el poder, me
parece que augura lo peor.
¿Por
qué no mencionaste en tu libro El
reino del espanto la contribución de un
millón de dólares de George Soros a la
Marcha de los Cuatro Suyos y más bien diste
la impresión que se financió con sumas
pequeñas y esfuerzos colectivos?
Sin duda hubo esfuerzos pequeños y
colectivos, un esfuerzo de abajo hacia
arriba, desde gente de los comedores
populares hasta microbuseros. Lo de Soros no
lo mencioné porque la dictadura no había
terminado cuando escribí ese libro y
ciertos hechos debían ser preservados del
dominio público. Y en ese momento tenía la
convicción absoluta de que había sido un
dinero bien administrado, aunque siempre me
sentí un poco incómodo por el hecho de que
no se me rindió cuentas de su uso, ya que
yo avalé con mi presencia la entrega de
Soros. Pero ahora veo que en las mismas
fechas, dinero similar ha sido transferido a
cuentas privadas...
¿Crees
que los US$ 700,000 transferidos a cuentas
privadas del sobrino de confianza de Toledo
son parte de la donación de Soros?
Es una magnífica pregunta. Y cualquiera que
tenga una mínima relación con Alejandro
Toledo sabe que su sobrino “Coqui”
maneja todo: caja chica, comunicaciones,
seguridad... es su brazo derecho y tiene una
casa en Charlotte (ciudad
a uno de cuyos bancos fue transferido el
dinero, según la denuncia de Bayly). Me
parece importante que se aclare de dónde
viene el dinero, porque entiendo que uno de
los depósitos es anterior a la reunión con
Soros, pero otro es posterior y las tres
transferencias a Estados Unidos son
posteriores a la Marcha de los Cuatro Suyos
y estábamos en una época de movilizaciones,
donde esas cantidades asociadas a Alejandro
casi con seguridad tienen que ver con gente
que abonó para las movilizaciones.
La
campaña por el voto en blanco ha sido
recibida de muy mal talante por la clase política,
pero más favorablemente por la opinión pública.
Por ejemplo, hasta el domingo al mediodía,
el 53% de los cibernautas que opinaron sobre
el tema en WWW.PERU.COM,
estaban a favor de la propuesta, mientras
que 44% se oponía y 2% no sabía...
Creo que la clase política no reaccionaría
con tanto nerviosismo, poniéndose de
acuerdo perro, pericote y gato, si no
tuvieran el temor de que un sector grande de
la opinión pública piensa igual que
nosotros. Si no reaccionarían tan
virulentamente. Creo son más optimistas que
yo, porque no he pensado ni por un momento
que alcanzaremos los dos tercios necesarios
para anular las elecciones, aunque eso sería
constitucional y está previsto en nuestro
ordenamiento jurídico. Pero es casi
imposible un desplazamiento de tantos
millones de votos de Toledo y García hacia
el voto en blanco. El objetivo de esta campaña,
entonces, es tener en el Perú presidentes
que respetan la ley. Porque si no la
respetan, entonces desestabilizan al país.
Te
contaré que un lector de WWW.PERU.COM,
en reacción a una entrevista que le hice a
Jaime Bayly, me envió un mail en el que
opina que tu distanciamiento de Toledo es
una estratagema
y que tu campaña por el voto en
blanco en realidad busca quitarle votos a
García...
Me alegro, porque la acusación mayor que se
hace es la contraria, que estamos jugando
para Alan García. En realidad la situación
es tan fluida que no sabemos qué va a
ocurrir. Si Toledo o García llegan al poder
con una llamada de atención ciudadana muy
fuerte a través de un porcentaje respetable
de votos en blanco o viciados, estarán
obligados a tratar de ser mejores
presidentes, porque desde el primer día
tendrán que actuar correctamente para
tratar de lograr la confianza de la gente.
¿No
generará una inestabilidad que puede
ahuyentar a los inversionistas el tener un
presidente que no gozaría de la confianza
de dos tercios del electorado, si se suman
los probables votos en blanco y aquellos que
irán para el candidato perdedor?
Admito que será un escenario difícil, pero
no es el fin del mundo respetar la
Constitución. El voto en blanco es una opción
para que la sociedad civil tenga un
protagonismo. Es una salida moral.
¿No
será, se preguntan algunos, que Alvaro
Vargas Llosa está pavimentando con esta
campaña su camino a la presidencia en el
2006?
Hay gente que cree eso, también Alejandro
lo cree, pero lo he dicho varias veces que
terminada esta campaña por el voto en
blanco, me voy a retirar de la vida política
por años.
Resulta
irónico que una década después haya otro
Vargas Llosa un poco desencantado de la política.
Primero el padre, luego el hijo, casi
ya una tradición familiar...
Es cierto sólo hasta determinado punto,
porque ahora estoy entusiasmado por el
tercer candidato, estoy activo defendiendo
mis ideas. La política es sórdida, es
sucia, tienes reglas de juego que no puedes
violar y yo me metí sabiéndolo
perfectamente. Las cosas que decían de mí
en la época de Montesinos los canales, que
antes y ahora me dicen traidor por razones
distintas, no han hecho de mí un ingenuo.
Pero si le dejamos la política
a este tipo de políticos nos
perjudicamos todos.
¿Te
vas a quedar en el Perú?
Sí. Haré quizá viajes alimenticios al
exterior, conferencias, artículos...
Y
una novela, seguramente...
No, una novela no. Prefiero no hacerla
porque creo que esta historia todavía no ha
terminado.
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