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La
tranquilidad de su hogar no nos ayuda a
reproducir la situación que experimenta el último
primer ministro del gobierno de Fujimori.
Rodeado de papeles, una computadora y una
familia, el “hombre del caballo” aguarda la
publicación de un libro que cuente los últimos
pataleos de un régimen desahuciado. Los
recuerdos vuelven a su cabeza, la rabia contra
el ex mandatario no cesa, la sombra de
Montesinos se ha ido. Federico Salas nos abre la
puerta...
Señor
Salas, ¿qué ha sido de su vida?
Al
término de mi mandato fui invitado por una
editorial extranjera para contar los 110 días
que estuve como primer ministro. He venido
trabajando el texto y lo acabo de concluir la
semana pasada. La editorial determinará si lo
publica o no, pero creo que vamos a tener un
documento valioso de la historia del país. La
idea es publicarlo antes de las elecciones.
¿Cuál
es su intención?
Mostrar
cómo funcionaba el interior del gobierno de
Fujimori. Cuál era la relación entre él y el
señor Montesinos, las Fuerzas Armadas, los
ministros, el Congreso. Cuáles eran las fuerzas
que en una u otra manera contribuyeron a este
descalabro.
¿Se
sigue considerando un político de oposición?
Yo
diría que soy un político peruano
descentralista. Tal vez he conocido
prematuramente el poder sin estar preparado y
esto ha permitido que me vea entrampado en una
telaraña de la cual me es difícil salir. Yo
era alcalde de la provincia más pobre del país
(Huancavelica), y tenía dos opciones: o ser un
administrador de miserias o aceptar la propuesta
de trabajar para el gobierno de turno.
Pero
fue un costo muy elevado para usted...
El
costo fue que no pude prever que había tanta
basura debajo de la alfombra. En el gobierno habían
hechos irregulares con la institucionalidad
democrática, pero fui preciso en las exigencias
de cambiar el status quo del régimen.
¿La
tercera elección de Fujimori fue legal,
constitucional?
La
elección de Fujimori no era constitucional,
pero no podíamos seguir llorando sobre mojado.
Ya estaba el escenario marcado y había dos
caminos: o administrador de miserias o trabajar
por el país.
No
lo entiendo, yo tengo un presidente que accede
al poder sin reglas claras, ¿por qué estoy
obligado a trabajar con él? ¿No deberíamos
aprender a reclamar hasta el final?
Yo
no soy tan principista, creo más en las
necesidades del pueblo. Cuando hay niños que
mueren por falta de atención médica no prima
el poder, lo que prima es aliviar esa situación.
Soy un luchador social, nadie va a Huancavelica
por voluntad propia, dejando comodidades en la
capital. No juzgo al político de turno, lo que
hago es poner todo de mi parte para que la
situación cambie.
Pero
la única forma de cambiar era sacando a ese
gobierno, ése ha sido el cambio...
Pero
cuando asumo el cargo no olfateé esa basura. Yo,
más que político, soy un hombre social. Si el
señor (Alejandro) Toledo me hubiese pedido
trabajar con él, también lo habría aceptado.
SUS
ACUSACIONES
Irónicamente,
la acusación que le formula el Congreso nace
por declaraciones suyas ¿No se arrepiente de
haber mencionado lo que dijo a la Comisión
Waisman?
Las
declaraciones las hice de voluntad propia, sin
abogado. Las dije porque había participado de
una serie de hechos que para mí resultaban
criticables. Consideré que era mi deber
declarar una corrupción de funcionarios, que
había sido víctima de chuponeo (interceptación
telefónica) en mis conversaciones, que hubo un
intento de golpe militar.
¿Se
considera un perseguido político?
No,
me considero una persona víctima de una serie
de hechos ilegales, de procedimientos
inadecuados y sobre todo víctima de muchos
adversarios políticos, quienes han visto la
mejor oportunidad de desacreditarme.
¿Volvería
a mencionar lo que dijo?
Lo
volvería a hacer en otra forma. Fui demasiado
descriptivo, demasiado honesto, quise que la
población conociera exactamente los hechos. Tal
vez si retrocediera al pasado hubiese dicho “a
mí se me pretendió coimear, pero no acepté”.
Habría dado un mensaje que hiciera que la
población se pusiera de mi lado. Fui demasiado
honesto.
El
Congreso no lo va a dejar ir...
No
creo que el Congreso vaya a liberarme de una
responsabilidad. La gente que estaba con
Montesinos sabe que la saqué, sabe que
intervine ante el presidente (Fujimori) para
evitar que la corrupción del video
Montesinos-Kouri se pasara por alto. Al otro
lado están mis opositores políticos, quienes
quieren ver a un adversario destruido. No tengo
de quién agarrarme en el Congreso, nadie me va
a defender.
¿Se
considera una persona sin responsabilidad en los
sucesos del tercer gobierno de Fujimori?
Al
contrario, me considero una persona que hizo que
las cosas sucedan como llegan a suceder. La
posición de Montesinos era superar este hecho
de corrupción utilizando a periodistas, al
Congreso, a todo el poder político que tenía.
Quien se opone a esa vía soy yo, mi posición
ha sido gravitante. De no haber tenido esa
posición a lo mejor (Montesinos) continuaría
en el poder.
O
sea que demanda un agradecimiento...
Lo
que demando es tener un debido proceso, que me
escuchen sin sesgos.
¿Ha
tenido la oportunidad de salir a la calle? ¿Qué
actitud observa en la gente?
Mucha
gente se me acerca y me dice que continúe en mi
verdad. Hay quienes me escriben y me expresan su
aprecio por mis declaraciones, entienden que han
sido sesgadas y me dicen que tenga cordura,
paciencia y fortaleza. No he tenido reacciones
adversas.
¿Federico
Salas declaró todo por temor a salir en un
video?
Cuando
yo declaro no habían videos. No quería que
nadie, por ninguna circunstancia, me chantajee.
No permito que nadie controle mis decisiones.
Tratar de minimizar la valentía de una
declaración porque hubiese un video de por
medio es tonto.
LAS
ENTRAÑAS DEL RÉGIMEN
¿Usted
dirá en su libro quiénes apoyaban a Montesinos
en el Congreso?
Lo
que voy a decir son mayormente diálogos, qué
hablaba yo con el presidente, con los ministros,
con las Fuerzas Armadas, con Montesinos, con la
prensa. Felizmente tengo una memoria muy
prodigiosa. No pretendo dar opinión, sino que a
través de los diálogos el lector juzgue quién
actuaba a favor de quién.
¿Quién
conducía al país, Montesinos o Fujimori?
Era
una simbiosis, un poder siamés. Fujimori no sólo
era la foto, había un poder oculto. El
presidente se da cuenta que había dejado ir
lejos a su asesor demasiado tarde. Soy la
primera persona a la que el presidente llama
luego del video Montesinos–Kouri y me quedo
encerrado seis horas con él. Conversamos mucho
y el presidente toma verdadera conciencia de que
había un poder que no manejaba. Esto no lo
exime al presidente de responsabilidad porque
pudo haberlo prevenido.
¿Antes
del video Montesinos-Kouri tuvo la oportunidad
ver el poder del ex asesor?
Había
empezado a conocerlo porque él me hace
invitaciones de corte social y veo que varias
personas le tenían pleitesía y un gran respeto.
Tenía capacidad de convocatoria con el
presidente del Jurado Nacional de Elecciones,
con los medios de comunicación, pero a la vez
tenía un respeto muy grande por el presidente.
Uno no podía vivir sin el otro.
¿Usted
diría que el señor Fujimori no conocía los
delitos de su ex asesor?
Ya
no quiero pecar de ingenuo.
No
peque de nada, sea sincero...
No
creo que el presidente haya estado ajeno a esas
cosas, pero pienso que no lo quería mirar, es
decir “tú me sirves para sostener el poder y
no miro lo que logras ni juzgo cómo lo haces”.
El
ex presidente no sólo le tenía mucho respeto a
Montesinos, me atrevería a decir que le tenía
miedo...
El
presidente tenía sus rasgos paranoicos en
relación a un posible golpe de estado, a la pérdida
del poder. El presidente tenía temores hacia su
propia vida.
Además
de amenazarlo con un golpe, ¿Montesinos amenazó
al presidente con matarlo?
Estoy
seguro que sí, lo hizo conmigo también. Noté
al presidente muy preocupado en dos o tres
oportunidades, después de una conversación con
Montesinos por el teléfono.
¿El
presidente le contó que Montesinos lo amenazó
de muerte?
Sí,
en una oportunidad.
¿Con
la vida?
Con
la vida y con el golpe de estado.
¿El
presidente le dijo “me va a matar”?
No
vamos a hablar sus palabras, pero me dijo que
había sido amenazado y me supo expresar sus
temores en dos circunstancias más. Supo
manifestarme que temía por su vida y lo más
probable es que si hacía tal o cual cosa, o si
iba a tal o cual sitio él podía ser asesinado.
¿Qué
medidas tomaba el presidente para no ser
asesinado?
Estamos
hablando de un escenario en el cual Montesinos
no encontró el respaldo que hubiese deseado
tener. Si hubiese encontrado respaldo en las
Fuerzas Armadas y otros personajes, sabe Dios en
qué circunstancias estaría el Perú ahora.
¿Quién
no le dio ese respaldo?
Las
personas que él pensaba que podía manipular,
entre ellos militares y algunos civiles, quienes
le aconsejaron que eso no era lo adecuado.
Hablamos
de los tres comandantes generales de las armas
castrenses...
Podríamos
suponer. No he participado de esas
conversaciones ni reuniones por lo que no puedo
acreditarlos. Pero estoy seguro de que hubo un
intento de convencerlos para que hicieran actos
de esa naturaleza, pero ellos saben por qué no
prosperó.
¿Qué
planteó el presidente para evitar un golpe de
estado?
Creo
que la renuncia del presidente tiene mucho que
ver con eso.
Es
decir, el presidente renuncia para evitar un
golpe de estado...
Entre
otras cosas, no me puedo poner en la mente del
presidente, pero sí creo firmemente que frente
a la imposibilidad de sacar a Montesinos, quien
estaba acuartelado en el SIN, el presidente juzgó
conveniente adelantar el término de su mandato.
Era una presión para que Montesinos dejara el
cargo.
Fujimori
hace un operativo circense para “capturar a
Montesinos”, ¿cómo se sentía en ese momento?
Me
sentía muy mal.
¿Usted
sabía que no estaba buscando a Montesinos?
No
sabía las cosas que hacía. Lo veía por
televisión y me daba vergüenza ajena. Ya le
había comunicado al presidente que me retiraba
del gobierno, pero no lo quería hacer en esos días
para no causar una crisis mayor. Pienso que él
(Fujimori) estaba buscando pruebas que pudieran
involucrarlo.
¿Nunca
le preguntó por qué hacía estos operativos?
Sí,
y él me contestó que estaba buscando a
Montesinos, pero obviamente pensaba que estaba
buscando las pruebas que lo incriminaban.
¿Y
por qué no renunciar? Usted estaba trabajando
con un presidente que más allá de buscar a un
delincuente buscaba salvarse a sí mismo ¿No se
dio cuenta del problema que era estar atado a un
gobierno así?
Yo
ya había planteado mi salida y lo único que no
quería era causar una crisis mayor en el país.
Ya le he dicho que yo no soy tan principista
como otros hubiesen querido que fuera. Cuando
uno está en la inercia de esta naturaleza, no
quiere huir, no quiere ser un ratón que salga
primero del barco, uno se siente capitán.
Entonces
¿diría que Francisco Tudela (renunciante
primer vicepresidente) fue un ratón que evadió
su responsabilidad?
No
quiero opinar sobre otras personas, él tiene
sus propios juicios y sabe porque hizo lo que
hizo. No lo quiero juzgar.
¿Qué
opinión tiene ahora del ex presidente Fujimori?
Te
mencioné que había caído en una telaraña de
la cual me está siendo difícil salir.
Obviamente la telaraña fue tendida en parte por
Montesinos y Fujimori. Ahora es cuando soy
conciente de que fui absolutamente utilizado por
Fujimori.
¿En
qué sentido utilizado?
Fui
utilizado, no se me advirtió lo que había. Fui
utilizado porque mi imagen no era mala, era
buena.
Era
presidenciable...
Ellos
quisieron utilizar mi imagen para salvar las
suyas. Luego, cuando le digo al presidente que
me voy a retirar a fines de noviembre, me vuelve
a utilizar porque se va antes que yo. Me llama
desde Japón para encima decirme que no diga
nada a la ciudadanía.
¿Qué
castigo debe merecer Fujimori?
Ya
lo tiene, está viviéndolo con el juicio que se
está formando la opinión pública y la
historia. Me imagino que con el tiempo se tendrán
que aclarar muchas cosas. En el juicio político
creo que ya está sufriendo el castigo, y en el
juicio técnico legal habrá que esperar las
pruebas.
¿Si
alguien quiere ser un luchador social en el Perú
está perdido?
Por
el momento.
¿El
2006 suena por su cabeza?
No
sé si como pensador social o como político. No
sé si seré la persona adecuada para ser
candidato, pero creo que el Perú debe tener una
doctrina por encima de ambiciones personales,
entre ellas las mías.
Si
Toledo o Lourdes Flores gana las elecciones, ¿usted
aceptaría trabajar con ellos?
En
los próximos dos años no voy a aceptar ningún
cargo político, provenga de dónde provenga,
porque significaría seguir siendo inmaduro.
¿Por
quién votará Federico Salas?
Por
ninguno de los dos extremos. La crisis política
peruana ha sido responsabilidad del fujimorismo
y de la oposición.
Es
decir, no votaría ni por Toledo ni por
Lourdes...
No,
te estás equivocando. En un lado está Toledo y
en el otro los fujimoristas.
¿No
sólo Boloña es fuijimorista?
Hay
muchos más.
¿Teme
por su vida en estos momentos?
Fui
amenazado después de declarar ante la Comisión
Waisman, pero después de todo lo que se conoce
yo soy “chancay de a veinte”. La verdad es
que no tengo temor absoluto, salgo a pasear con
mi hija en bicicleta por el parque. Ese temor
desapareció.
¿La
imagen de Vladimiro ya no ronda su cabeza?
No,
estoy tratando de que eso sea una página pasada.
Si
tuviera que dirigirse al pueblo peruano, ¿le
pediría disculpas?
No
he cometido ningún delito. A quién le pido
disculpas es a mí mismo por haber sido tan
bruto de haberle aceptado el puesto a Fujimori.
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