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¿Cuáles
son los resultados de la última encuesta de
CPI a nivel nacional?
La encuesta que hemos realizado a nivel
nacional el último fin de semana muestra
tendencias similares a las captadas por
otras empresas. Alejandro Toledo registra
poco más de 34% y Alan García 23 por
ciento. Si llevamos esa intención de voto a
votos válidamente emitidos, estamos
hablando de 60% para Toledo y 40% para García.
¿Y
el así llamado “tercer candidato”, el
voto blanco y nulo?
A
nivel nacional prácticamente le pisa los
talones a Toledo, a un punto y medio, y
obviamente muy por encima de García.
En
Lima, en otras encuestas, el “tercer
candidato” está por encima de Toledo,
incluso por varios puntos ¿También en la
encuesta de CPI?
También.
Y eso preocupa a los candidatos, porque han
visto que no es una sola encuesta la que
muestra esta tendencia, sino que en ella
coinciden prácticamente todas las empresas
dedicadas a hacer sondeos. Creo que eso
explica también el gesto de García de
solicitar una reunión con Toledo para
analizar el fenómeno.
¿La
mayoría de los encuestados ya ha decidido
su voto o éste puede migrar hacia otro
candidato?
Hay
un voto “duro” de cerca de 90 por ciento
tanto para Toledo como para García. Eso
significa que hay un 10 por ciento de
electores que podría cambiar su voto de aquí
hasta las elecciones.
¿Y
los partidarios del voto en blanco son
consistentes también?
De acuerdo a nuestra encuesta, un 70% de los
que votarán por el
“tercer candidato” manifiestan
que no cambiarán de posición. En
consecuencia, hay un margen considerable de
votantes que puede migrar hacia Toledo o
García. Y esa potencial migración, creo,
tendrá lugar después del debate entre
ambos candidatos este sábado.
¿Hay
una distribución homogénea, geográficamente
y socialmente hablando, del voto en blanco,
o se concentra en diversas zonas?
Es
mucho más fuerte en Lima y en la sierra-centro,
donde Lourdes Flores obtuvo una
votación importante. A nivel de
mujeres también hay un índice mucho mayor
en favor del voto en blanco.
¿Los
que votaron por Lourdes Flores están ahora
mayoritariamente a favor del “tercer
candidato”?
Sí.
Prácticamente un 70% de quienes votaron por
Lourdes Flores en la primera vuelta
manifiestan ahora que votarán en blanco.
Dada
las tendencias, ¿cree posible que se llegue
al escenario planteado por Álvaro Vargas
Llosa y Jaime Bayly de dos tercios de votos
nulos para convocar a un nuevo proceso
electoral?
No,
eso es totalmente imposible. Dicho sea de
paso, CPI hizo el primer sondeo post primera
vuelta y encontramos que, en Lima, el 23%
decía que iba a votar en blanco o viciado
en la segunda vuelta.
¿O
sea que Vargas Llosa y Bayly se subieron a
la ola?
Se
subieron a la ola, pero también
fortalecieron esa corriente. Pienso que de
no ser por ellos, el voto en blanco se
hubiera ido incrementando más pausadamente
y ahora lo que habría sería un número
mayor de indecisos.
¿Tiene
precedentes en el Perú este porcentaje tan
alto de votos en blanco?
No
tiene precedentes. Hemos cubierto todos los
procesos electorales desde la Asamblea
Constituyente de 1979 y nunca se ha
producido una situación similar. Tampoco,
que yo sepa, ha ocurrido algo parecido a
nivel continental.
¿Por
qué en su opinión ocurre este fenómeno
sin precedentes?
Básicamente, porque tanto Toledo como García
afrontan un problema de credibilidad ante el
electorado. En el caso de Toledo por
problemas personales y en el de García por
los resultados de su gestión anterior.
García
parece confiado en que podrá remontar en
las encuestas presentándose como víctima
de una supuesta “guerra sucia” de
Toledo...
Creo
que Toledo ha equivocado su estrategia y más
equivocado aún está Olivera. La campaña
de Olivera en contra de García es mucho más
agresiva que la de Toledo. Ciertamente, es válido
recordarle al elector los resultados de la
gestión de García, pero no debió llegarse
a los extremos que estamos viendo. Eso puede
ser un búmeran que en cierta medida
beneficiaría a García. Olivera puede
convertirse por segunda vez en el gran
aliado de García.
¿Por
segunda vez?
Sí,
en la primera vuelta se convirtió en el
principal aliado de García al no retirarse
de la contienda. Y ahora, en la segunda
vuelta, otra vez podría beneficiar al
candidato aprista con la campaña que maneja
en este momento. Eso muestra que Olivera no
ha aprendido nada de la primera vuelta.
Si
usted fuera asesor de imagen o los
candidatos le pidieran un consejo, ¿qué
les diría?
A
Toledo le diría que debería dejar de lado
la campaña agresiva que está manejando. Y
a García que trata de restituir un nivel de
confianza en el electorado, que es un poco más
difícil.
¿Cuál
de los dos está más peligrosamente cerca
de su “techo” electoral?
Toledo
permanece prácticamente estable. No baje
pero tampoco sube. En el caso de García, la
corriente del voto en blanco ha bloqueado su
ascenso. De tal manera que ambos candidatos
han llegado a su techo.
¿Podría
ocurrir que el “tercer candidato”
obtenga el primer lugar con, digamos, un 37
ó 38 por ciento de los votos, y que el
ganador formal, en la práctica, cuente únicamente
con un tercio del apoyo ciudadano?
No
descarto que el ganador de estas elecciones
pudiera ser el “tercer candidato”. Pero
creo que el debate va a jugar un papel muy
importante. Hay en este momento un 20 por
ciento de ciudadanos que podría cambiar su
voto, si se suman los indecisos “puros”
y aquellos que, habiendo ya tomado partido
por uno o por otro candidato, no obstante
manifiestan que podrían cambiar de opinión.
Ese 20 por ciento es muy importante a los
efectos del debate. Podría darle a Toledo o
a García tres o cuatro puntos, y eso es
crucial. Salvo un cataclismo político, una
denuncia muy seria, este sábado quedará
sellada la suerte de ambos candidatos.
¿Se
anima a pronosticar un ganador?
No.
Pero sí diría que el electorado está ávido
de conocer los planes de gobierno, y por lo
tanto obtendrá más réditos del debate
aquel candidato que muestre solidez en sus
planteamientos, no el que hable más bonito.
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