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BENAVIDES
IRRUMPE (1913-1914)
En
diciembre de 1913, Billinghurst
desactiva el Congreso y pretende
infructuosamente reformar la Constitución
mediante un plebiscito. Se consagra por
primera vez la jornada de ocho horas, se
reglamentan las huelgas y se modifica la
ley de elecciones.
La
oposición comienza a conspirar. En el
complot están liberales y
constitucionalistas. Al propagarse la
noticia de que el gobierno pretende
armar al pueblo a través del “Comité
de Salud”, el grupo de la familia
Prado y periodistas como Alberto Ulloa
entran en complicidad con jefes y
oficiales del Ejército para fraguar el
golpe.
El
3 de febrero, Billinghurst destituye al
general Oscar R. Benavides de su cargo
de Jefe de Estado Mayor del Ejército.
Se da una orden de inamovilidad en todos
los cuarteles y es clausurado el diario
La Prensa. El jefe del gabinete, Enrique
Varela, por temor al golpe duerme en el
cuartel de Santa Catalina, pero es
asesinado.
A
las dos y quince de la madrugada del 4
de febrero de 1914, en medio de un
silencio sepulcral, tres hombres, entre
apurados y nerviosos, avanzan hacia la
Plaza de Armas, ubicándose en los
Portales de la Municipalidad. Eran el
general Oscar Benavides y los hermanos
Jorge y Manuel Prado Ugarteche. Treinta
o cuarenta minutos después llegaban,
por el jirón de la Unión, las
guarniciones de Lima. En Palacio, el
presidente daba instrucciones para
controlar el posible golpe.
Las
tropas insurrectas empezaron a
emplazarse en el Portal de Botoneros y
minutos después estallaba el fuego.
Desde los techos de Palacio, ráfagas de
ametralladoras hacen nutridos disparos.
El mayor López va al cuartel Santa
Catalina a traer una pieza de artillería
pesada, con lo cual abriría la puerta
de Palacio. Se violenta la entrada a la
Municipalidad de Lima para subir al
techo y neutralizar las ametralladoras
de Palacio.
Por
la calle del Correo arribaba la compañía
del teniente Sánchez Cerro, con cuyo
refuerzo se resuelve el ataque a la Casa
de Gobierno. El presidente comprende que
es inútil la defensa y a las cinco de
la mañana anuncia que está dispuesto a
negociar con un parlamentario.
Benavides
se dirige a una de las oficinas del
Ministerio de Gobierno. Algunos
oficiales junto con Jorge y Manuel Prado
se dirigen al despacho presidencial,
donde se encuentran con Billinghurst,
quien pretende dimitir a favor del
vicepresidente Roberto Leguía, ausente
del país, pero no lo aceptan.
Finalmente dimite sin condiciones.
A
las siete de la mañana es embarcado a
Chorrillos en un tranvía, que paró en
la misma puerta de Palacio. Lo escoltaba
personal del grupo de artillería. Esa
tarde el general Oscar R. Benavides asumía
el cargo de Presidente de la Junta de
Gobierno.
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