CAMBIO
DE MANDO (1975-1977)
La
salud de Velasco es presa de los rumores,
ya que desde hace días no despacha en
Palacio. Unos dicen que salió de viaje,
otros que le han amputado otra pierna y
no falta quienes dicen que ha perdido el
control de medio cuerpo. Su esposa
Consuelo sale al frente y dice que por
el trabajo tuvo un alza de presión. En
ausencia de Velasco despacha el primer
ministro y Comandante General del Ejército,
Francisco Morales Bermúdez, a quien
muchos veían como su sucesor.
Llega
fines de agosto de 1975 y en Lima se
inicia la V Conferencia de los
Cancilleres de los Países No Alineados,
que inaugura Velasco en medio de gran
expectativa. Al día siguiente, Morales
Bermúdez viaja al sur para presidir la
ceremonia por la reincorporación de
Tacna al Perú. El 29 de agosto, sin que
nadie se lo esperara, Morales Bermúdez
se pronuncia contra Velasco. Los
colaboradores más íntimos del régimen
apoyan el golpe.
A
las tres de la mañana del 29 de agosto
Morales Bermúdez, a 1400 kilómetros de
Lima, toma el poder. A Velasco no le
queda más que acatar lo decidido.
Finalizada la tarde, enviaba su último
mensaje a la Nación.
Se
inicia la segunda fase de la revolución
militar. Comienza con un discurso
revolucionario, pero ese ritmo comienza
a perder su compás. Pasan a retiro los
hombres importantes del régimen
velasquista: los llamados “coroneles
nasseristas”. Se anuncia la devaluación
de la moneda y el alza de la gasolina.
La crisis ya es seria.
Se
enmiendan las leyes de la Comunidad
Laboral, la reforma pesquera es
modificada sustancialmente, de manera
que la captura de la anchoveta retorna a
manos privadas. La reforma educativa se
embarulla y el SiNAMOS pierde vigencia.
El Plan Inka es reemplazado por el plan
Túpac Amaru.
La
prensa sigue cautiva. Los directores
nombrados por Velasco son removidos. Los
diarios nunca fueron trasladados a las
organizaciones sociales. Como
consecuencia del malestar por la crisis,
la Confederación General de
Trabajadores (CGTP) organiza una huelga
general que es la más vibrante de los
últimos cincuenta años. El gobierno
siente el impacto de la protesta. El 28
de julio de 1977 el general Morales Bermúdez
da a conocer que el próximo año se
convocará a elecciones para instaurar
un Congreso Constituyente, que ha de
redactar una nueva Carta Política. Se
traza un cronograma que tiene como meta
la entrega del poder a la civilidad en
1980.
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