EL
APOGEO DE “EL CALIFA” (1895-1899)
Piérola
es elegido presidente sin contendor
alguno. De 4300 sufragios, 4150
favorecen a Piérola. O sea, el 96,5 por
ciento de los votos. El 8 de setiembre
de 1895 recibe la banda presidencial.
Había que recuperar la economía e
introduce el Patrón de Oro que permite
poner en circulación la Libra Esterlina
inglesa. La política económica de Piérola
da buenos resultados.
Se
da una nueva ley electoral y el
Parlamento por primera vez quedaba
exento de participar en la calificación
de los votos para los candidatos a
representantes de las cámaras
legislativas. Se derriban las viejas
murallas de Lima que sobrepasa los 200
mil habitantes, se traza el Paseo Colón
y se proyecta la apertura de la avenida
La Colmena.
Terminan
los cuatro años de Piérola y algunos
le aconsejan postular nuevamente pese a
que la Constitución se lo impide. No
acepta y también se niega a que su hijo
Carlos postulara. El “Califa” era
enemigo del nepotismo.
Ante
lo cercano de las elecciones, Guillermo
Billinghurst intenta postular, pero no
encuentra el apoyo del presidente, su
viejo amigo. El Partido Demócrata
vuelve a unirse con los civilistas el 24
de noviembre de 1898. Sorpresivamente,
se le ofrece la candidatura a Alejandro
López de Romaña, pero éste declina en
favor de su hermano Eduardo, quien fue
ministro de Fomento de Piérola.
En
la práctica no hay un candidato
oficialista. Piérola se mantiene al
margen y no desea ayudar económicamente
a López de Romaña. El candidato se
queja de “esa falta de apoyo”, así
que tuvo que prestarse dinero de un
banco.
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