EL
ASESINATO DE PARDO (1876-1877)
El
Partido Civil no tiene un hombre de
fuste que oponer a la candidatura del
general Prado, que ha vuelto a cobrar
popularidad. La población recuerda al
“Vencedor del Combate del Dos de
Mayo”. Su rival es el contralmirante
Lizardo Montero, quien presenta una
posición liberal. El 7 de mayo de 1876
se realizan los últimos actos del
proceso electoral, que se habían
iniciado en elecciones primarias, en
medio de sangrientos encuentros, en
octubre de 1875. Se ratificó el triunfo
abrumador del general Prado. Vuelve un
militar a Palacio.
El
2 de agosto de 1876, Pardo le entrega la
banda y escucha enteramente el discurso
de su sucesor, quien emite algunas críticas
a su gestión. El ahora ex presidente lo
acompaña sin perder la compostura hasta
la puerta del Senado. Fue el primer
ejemplo de democracia en el Perú.
Prado fue el único gobernante,
hasta ese año, que entregó el bastón
presidencial a su relevo.
En
apenas dos meses, Piérola vuelve a
levantarse. Aparece en uno de los
puertos del sur y se apodera de Moquegua,
pero nuevamente es derrotado en Yacango.
En mayo de ese año repite su intentona
y se apodera del legendario barco Huáscar.
El gobierno de Prado lo declara
“pirata” y sale en su persecución
con dos navíos de la Armada Británica.
Piérola entrega el buque en Iquique.
Manuel
Pardo sale al exilio e 15 de junio de
1877, acusado de haber apoyado una
rebelión en el Callao. Pese a estar
fuera del país, en las elecciones
parlamentarias de ese año es elegido
senador por Junín y el 27 de junio de
1878 se convierte en el presidente de su
cámara.
Cuatro
meses después lo asesinan. La tarde del
15 de noviembre, al ingresar al Senado,
un sargento le dispara con su rifle
gritando “¡Viva el Pueblo!”. Pardo
tambalea y cae mortalmente herido sobre
los brazos de un partidario. El asesino
huye despavorido, pero en la calle un
guardia civil lo atrapa, no sin antes
golpearlo. Manuel Pardo fallece a los 42
años. |