Elecciones presidenciales   l    Constituciones del Perú   l  Presidentes de Perú

Elecciones Presidenciales

EL GOLPE DE LEGUÍA (1919)

Los partidos tradicionales atraviesan por una crisis para las elecciones de 1919. Los demócratas apenas resurgen, los constitucionalistas de Cáceres sólo son segundones en las alianzas, los liberales no son una fuerza importante, y los civilistas (que han gobernado veinte años) se han apagado.

Augusto B. Leguía sigue desde Londres con sumo interés el proceso. El civilismo decide presentar la candidatura de Antero Aspíllaga, el desafortunado oponente de Billinghurst en 1912 y presidente del Partido Civil. En los primeros días de enero, Leguía decide regresar. El 9 de febrero desembarca en el Callao, donde le espera un nutrido grupo de partidarios.

Faltando pocos días para las elecciones, el pierolista Pedro de Osma intenta reunir a todas las fuerzas políticas para hacer frente a Leguía, pero no es acogido. Surgen las candidaturas de Isaías de Piérola y José Bernales, presidente del Senado.

Leguía se identifica con el anhelo del pueblo de recuperar las provincias cautivas de Tacna, Arica y también Tarapacá. Los jóvenes sanmarquinos, entusiasmados por su candidatura, le ofrecen el título de “Maestro de la Juventud”.

Al efectuarse las elecciones hay una clara ventaja de Leguía sobre Aspíllaga, pero le invalidan 15 mil votos, lo que pone en riesgo que alcance la mayoría absoluta, cosa que obligaría al Parlamento (que es oficialista) a elegir al Presidente. Corre el rumor de un golpe.

En la madrugada del 3 de julio dos oficiales que estaba de ronda en la Escuela Militar de Chorrillos fugan a Lurín con un pequeño grupo de soldados que están a su cargo. La noticia no demora en llegar a Lima, donde las autoridades salen en búsqueda de los insurrectos. Se decide apresar a Leguía, pero el presidente Pardo da una contraorden.

A las dos de la madrugada el ministro de Gobierno acude al cuartel general de los gendarmes, ubicado en Santa Ana, y es detenido junto con su comitiva. A las tres, llega al cuartel el coronel Gerardo Álvarez, el caudillo militar del movimiento. A las tres y treinta, al frente de un piquete de soldados, Álvarez marcha hacia Palacio. Su tropa ingresa a la vieja casona sin ninguna resistencia pues la guardia también está comprometida en el golpe. Al trasponer la puerta principal, Álvarez manda a su ayudante, el capitán Alcalde, a apresar al Presidente. Hay un breve tiroteo.

Pardo es apresado y Leguía llega a Palacio gracias a sus vínculos con los militares. El golpe ha triunfado y cae el último gobernante civilista.

« retornar