EL
ONCENIO (1919-1930)
Nace
la llamada “Patria Nueva”. Leguía
no sólo arroja del poder a Pardo sino
que despide al Congreso. Durante su
gobierno, los partidos Civil y Demócrata
ya no tienen vigencia. Sólo queda ileso
el Partido Constitucional, que encabeza
el legendario Andrés A. Cáceres, quien
colaboró en el golpe. Leguía desata
una implacable persecución contra sus
adversarios políticos.
En
1921, a su retorno al país, Víctor
Andrés Belaunde pronuncia un vigoroso
discurso contra el régimen establecido.
El evento concluye, pero Belaunde es
perseguido.
Leguía
conduce a Lima hacia un gran salto, la
ciudad se embellece. Había una razón
en especial. En 1921 se celebró el
primer centenario de la independencia
del Perú y el mandatario consideró que
la ocasión era propicia para que el país
fuese el centro de la atención mundial.
El
hecho de mayor trascendencia de su gestión
fue la firma del Tratado con Chile sobre
el destino de Tacna y Arica.
Paralelamente, el gobierno trata de
limar otros problemas fronterizos con
Bolivia, Ecuador y Colombia. En 1928,
Leguía había cedido a este último la
región de Leticia.
En
los primeros días de agosto se realizan
las elecciones presidenciales. Leguía
se había hecho reelegir en 1924
cambiando la Constitución. Es el único
candidato y resulta “elegido” por
una abrumadora mayoría. De esta forma
se aferra a Palacio por tercera vez
consecutiva, sumando su cuarto periodo
presidencial. Algo sin precedentes en
nuestra historia.
El
12 de octubre de 1929 Leguía inicia su
cuarta gestión. Ya tiene 67 años, pero
se muestra entero. Doce días después
de retomar el mando se produce el
“Jueves Negro” que afectaría a la
Bolsa de Valores de Nueva York y a la
economía mundial. La depresión mundial
comenzó a afectar al Perú en la
exportación de sus productos
tradicionales.
En
el umbral del año 30 la situación era
alarmante. Se paralizan las obras públicas
y hay desocupación en el país. La ira
ciudadana se desató en julio con los
movimientos universitarios en San
Marcos.
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