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Elecciones Presidenciales

EL PRADISMO (1939-1945)

Benavides apoyó la candidatura de su amigo Manuel Prado Ugarteche, presidente del Banco Central de Reserva. Su candidatura se enfrenta a la de José Quesada, respaldado por la Unión Revolucionaria, Pedro Beltrán, el ultraconservador Riva Agüero y los Miró Quesada.

La campaña electoral es violenta y se llega al insulto y la injuria. Tanto uno como otro candidato persiguen los votos apristas, que está fuera de la ley. Con Quesada era casi imposible que pactaran. Con Prado estuvo a un tris de llegar a un acuerdo.

El Apra da la consigna del voto en blanco, por lo que los resultados electorales eran previsibles. Manuel Prado Ugarteche 262971 votos, José Quesada 76222 votos. Los votos en blanco y viciados alcanzaron un altísimo porcentaje sobrepasando el 40%. Prado jura como Presidente Constitucional el 8 de diciembre de 1939.

En los primeros días de julio de 1941 la ciudad se estremece con las confusas versiones de un ataque ecuatoriano a los puestos fronterizos de Aguas Verdes. El vecino pretende una salida al río Amazonas. El general Eloy Ureta, comandante de la fuerza del norte, se reúne con los oficiales de su estado mayor. Las tropas ecuatorianas atraviesan el río Zarumilla abriendo fuego sobre el puesto de Lechugal. A la una de la tarde el ataque ha sido repelido y las tropas ecuatorianas fugaban a lo largo de la frontera.

La FAP entra en acción con setenta aviones. El éxito de la campaña aérea es total, pero se ve enlutada por la muerte del teniente José Abelardo Quiñónez. El 31 de julio la victoria es una realidad. El Perú ocupa una vasta extensión del territorio ecuatoriano. A las seis de la tarde de ese día cesa el fuego y la guerra ha terminado. Cinco meses después se firma el Protocolo de Río de Janeiro.

La guerra mundial entra en su fase más dura. Prado tiene el buen tino de alinearse con la causa de los países aliados. El Perú es uno de los primeros países en romper relaciones con los miembros del Eje (Alemania, Japón e Italia). El presidente Roosevelt invita a Prado a Washington, donde es recibido con todos los honores en la Casa Blanca y el Congreso norteamericano. Es su mejor momento.

Prado traza una estrategia frente al Apra y pretende aparecer como un hombre magnánimo. A los seis meses de su gobierno deja en libertad a Cox y a Muñiz, pero da luz verde al destierro de Manuel Vásquez Díaz. En la Isla del Frontón y en la Cárcel Central de Varones siguen detenidos los líderes apristas, así como algunos del PC. Los presos políticos son liberados el 28 de julio de 1945, el mismo día que llega al poder José Luis Bustamante y Rivero.
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