EL
PRIMER PRESIDENTE CIVIL (1871-1876)
En
1871 las elecciones ya están a la
vista. Empieza a correr la noticia de
que hay un primer candidato: Juan
Francisco Balta, hermano del Jefe de
Estado y Presidente del Consejo de
Ministros. El secretario de hacienda, Piérola,
habla con los dos hermanos y les
recomienda que desistan de esa decisión.
Al día siguiente, Juan Francisco
anuncia que no postulará. En vista de
ello, Balta trata de auspiciar la
candidatura del general Echenique, pero
en el camino desiste y se inclina por la
de Antonio Arenas.
Hasta
ese momento los civiles sólo habían
gobernado por delegación o
interinamente. El país está hastiado
de los sucesivos gobiernos militares. La
población siente que es hora de que un
civil tome las riendas del gobierno. Los
militares no lo creen así.
En
la contienda hay dos civiles: Manuel
Toribio Ureta –que intenta una vez más
la Presidencia– y Manuel Pardo, el
ministro de 1866 y actual Fiscal Supremo.
El tercer candidato es Antonio Arenas, a
quien Balta brinda todo su apoyo.
Echenique opta por retirarse.
Pardo
tiene la ventaja de ser joven (38 años)
y su gestión como alcalde de Lima le
permitió lucir su habilidad y talento.
Organiza la Sociedad Independencia
Electoral, la cual se convierte muy
pronto en el primer partido político
del Perú: el Partido Civil. Su campaña
es arrolladora y en uno de los mítines
convoca a más de 14 mil ciudadanos.
Presagiando
la derrota, Balta baraja la posibilidad
de dar un golpe de Estado, pero se
desanima y se niega a cualquier acción
que interfiera con el orden
constitucional. Su ministro de Guerra,
Tomás Gutiérrez, y sus hermanos, también
coroneles, Silvestre, Marcelino y
Marceliano no están de acuerdo con él.
Esa tarde, Silvestre va a Palacio para
relevar la guardia, pero no se detiene
hasta entrar hasta la propia habitación
del Presidente de la República y allí,
frente a las protestas de la esposa y de
su hija Daría (que esa noche iba a
contraer nupcias), le exige entregarse.
Marcelino
proclama a su hermano Tomás como Jefe
Supremo de la Nación en la Plaza de
Armas. Balta es llevado en coche al
cuartel San Francisco. En ese momento el
Congreso terminaba de contar los votos
que daban como ganador a Pardo. Era el
22 de julio de 1872.
El
pueblo mismo decide la caída de los
usurpadores. Tomás, derrotado, huye por
las calles de Lima y se refugia en una
farmacia, ubicada en las esquinas de las
calles Serrano y Quilca (hoy cuadra ocho
del jirón Camaná) en la que un mar de
gente le da muerte. El cadáver es
desvestido y abaleado.
Al
amanecer del 27 de julio de 1872 los
cuerpos de Tomás y Silvestre aparecen
colgados de las torres de la Catedral,
desnudos y cubiertos de múltiples
heridas. El día anterior, Balta era
asesinado, mientras dormía en el
cuartel de San Francisco. Sólo le
faltaban unos días para culminar su
mandato.
El
Congreso proclama, en vísperas de
Fiestas Patrias de 1872, a Manuel Pardo
y Lavalle como Presidente Electo al
haber obtenido la mayoría absoluta en
los Colegios Electorales. Logra 2692
votos mientras que Antonio Arenas, el
candidato oficialista, obtiene 794 y
Manuel Toribio Ureta 392.
En
1874, Piérola desembarca en Pacocha y
avanza sobre Moquegua y Arequipa. Pardo
decide atacarlo personalmente. Al mes
siguiente abre fuego sobre “El Califa”,
a quien acaba por derrotar en la batalla
de Los Ángeles, retornando a Lima en
enero de 1875.
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