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EL
TSUNAMI FUJIMORI (1989-1990)
Se
cristaliza el Frente Democrático (Fredemo)
que reúne a Acción Popular, PPC y el
Movimiento Libertad en torno a la
candidatura de Mario Vargas Llosa, quien
promete reducir la inflación al 10 por
ciento anual.
La
campaña de 1990 difiere en algo de la
de 1985. La amenaza senderista restringe
el tradicional peregrinaje de los
candidatos por las plazas públicas,
dando mayor peso a la TV. Es muy
atosigante la publicidad en los medios
televisivos, sobre todo por parte del
Fredemo, que resulta contraproducente
contra Vargas Llosa.
El
16 de marzo las encuestas le concedían
44,3 por ciento a Vargas Llosa, 19 a
Alva Castro, 12,7 a Barrantes, 4,5 por
ciento a los otros candidatos. A estas
alturas ya nadie dudaba de la segunda
vuelta.
En
la última semana de marzo, a las terroríficas
escenas del shock que el Apra presenta
en la televisión, se suma otro factor
que atemoriza al Fredemo: el repunte de
Alberto Fujimori.
Lejos
de las pantallas de televisión y de las
primeras planas, un candidato nisei que
no aparecía ni remotamente en las
mediciones se empeñaba en ganar
adherentes. Manejando un tractor y sin
perder la sonrisa llegaba a algunas
provincias y pueblos jóvenes de la
capital llevando un mensaje
intrascendente.
A
una semana de las elecciones, Fujimori
da un salto espectacular en las
encuestas –que estaban prohibidas de
ser difundidas–. Mientras Vargas Llosa
descendía y sólo arañaba el 32 por
ciento. El candidato desconocido
figuraba con 25 por ciento. Los
resultados fueron: Vargas Llosa 2163323,
Alberto Fujimori 1932208, Luis Alva
Castro 1494231, Henry Pease 544889,
Alfonso Barrantes 315038, Róger Cáceres
FNTC 86418, Ezequiel Ataucusi 73974,
entre otros.
Ni
el propio Fujimori lo había soñado.
Después del 8 de abril es que Fujimori
se ve precisado a elaborar un plan de
gobierno. En el debate, Vargas Llosa
esgrime argumentos liberales, mientras
que Fujimori tiene un corte populista.
El
10 de julio de 1990 el pueblo elige a su
gobernante. Alberto Fujimori 4489897,
Mario Vargas Llosa 2708291. Los votos
izquierdistas y apristas fueron
decisivos para Fujimori. El resultado
desató en muchos un racismo latente, no
entendían cómo un ciudadano nisei iba
a gobernar el Perú. Incluso el
parlamentario Enrique Chirinos Soto se
atrevió a decir que Fujimori era “un
peruano de primera generación”.
Pero
ante los resultados, Vargas Llosa tuvo
la hidalguía de ir a saludarlo.
Fujimori se encaminaba a Palacio pero no
contaba con mayoría parlamentaria. El
choque entre los dos poderes tenía que
producirse tarde o temprano.
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