ELECCIONES
ANULADAS (1936-1939)
En
junio de 1936 –año en que se cumplía
el periodo de Sánchez Cerro–
Benavides convoca a elecciones generales.
Unos de los primeros nombres que se
menciona para la disputa electoral es el
de Jorge Prado Ugarteche, postulante de
las simpatías del gobierno.
Desde
Río de Janeiro –donde oficia como
embajador– busca contactarse con los
desterrados apristas para lograr que el
Apra lo respalde. Pero el candidato lógico
del Apra es Haya de la Torre, a pesar de
estar perseguido. Faltando 20 días para
los comicios, el Jurado Nacional de
Elecciones desecha su inscripción, por
considerar que el partido que lo apoya,
el Apra, es una organización
internacional, y como tal está
inhabilitado constitucionalmente.
El
Apra, al verse impedido de participar,
le ofrece su apoyo a Luis Antonio
Eguiguren, el ex presidente del Congreso
Constituyente. Su candidatura que
representa al Partido Social Demócrata
se orquesta en menos de quince días. Al
iniciarse los escrutinios las cifras
favorecen a Eguiguren. Hay nerviosismo
en Palacio. El Jurado pide la anulación
de los votos apristas y suspende el
escrutinio, esgrime el argumento de que
los votos a Eguiguren proceden de un
partido internacional, se anulan las
elecciones. Ni en los tiempo de las más
intransigentes dictaduras se había
anulado una elección.
El 11 de noviembre el Congreso
prorrogaba por tres años el mandato del
general Benavides.
Al
momento de suspenderse el escrutinio,
los votos estaban así: Luis Antonio
Eguiguren, 74185 votos; Jorge Prado
Ugarteche, 50162; Luis A. Flores, 46803;
Manuel Vicente Villarán, 29166.
Consumado
el atropello, Benavides inicia la
segunda fase de su gobierno. No goza de
la calidez del pueblo. El Apra y la Unión
Revolucionaria están acorralados. Sus líderes:
Haya oculto y Flores en el exilio.
En
1939 Benavides duda en convocar a
elecciones. Piensa prorrogar su mandato
hasta 1942. Los rumores de golpe
aparecen el 19 de febrero de 1939. El
general Antonio Rodríguez Ramírez,
ministro de Gobierno y hombre cercano al
Apra, toma Palacio y se proclama
Presidente Provisorio del Perú.
Benavides que el día anterior había
decidido pasar los carnavales fuera de
Lima se encontraba en alta mar, frente a
las costas de Chincha. Pero Rodríguez
no se percató del jefe de la guardia de
asalto, mayor Luis Rizo Patrón, quien
en el mismo Palacio de Gobierno lo
aniquila con una ráfaga de
ametralladora. Benavides retornaba esa
tarde a Palacio. Al mes siguiente,
Benavides convocaba a elecciones.
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