|
LA
CONVIVENCIA (1956-1962)
En
las elecciones de 1956 por primera vez
las mujeres tienen derecho a elegir y
ser elegidas. La propaganda electoral no
es ruidosa. Se limita a carteles,
volantes y anuncios en los diarios. El
caballito de batalla de Lavalle es la
Unificación Nacional; el de Prado, “Tú
lo conoces, vota por él”. La televisión
aún no ha invadido los hogares.
Las
elecciones se realizan el 17 de junio de
1956. Manuel Prado Ugarteche 567713,
Fernando Belaunde Terry 457966, Hernando
de Lavalle, 222619. Para nadie es un
secreto que el Apra votó por Prado. Una
pequeña estrella al lado del logotipo
del diario La Crónica era la señal que
esperaban los apristas para votar por el
ex mandatario.
El
28 de julio se realiza la transmisión
del mando. Manuel Prado llega al
Congreso vestido de frac y con sombrero
de copa. El poeta José Gálvez le
coloca la banda presidencial. El Apra
recupera sus derechos. Vuelve a circular
el diario La Tribuna. Se inicia la
convivencia apro-pradista.
Han
pasado once años de su primer gobierno
y el país ha cambiado, ya no son cinco
sino ocho millones de peruanos. Uno año
después, Haya volvía al país y el
Apra retornaba a las calles.
En
diciembre de 1958 se ven las primera imágenes
por televisión: se inaugura Canal 4.
Entrando al nuevo año, al país le
sacude la noticia de la Revolución
Cubana. Muchos limeños se dejan crecer
la barba.
Uno
de los principales críticos de la política
económica de Prado, Pedro Beltrán, fue
designado primer ministro y ministro de
Hacienda el 20 de julio de 1959. Beltrán
introduce reformas severas, como el
aumento del precio de la gasolina. Lo
acusan de beneficiar a la International
Petroleum Company (IPC). Por primera vez
en el Perú se ensaya una política de
corte liberal.
Lima
siente el impacto de la explosión
demográfica: rebasa el millón de
habitantes. Los vecinos del centro histórico
migran a los barrios del sur. Caen
viejos balcones, se ensanchan calles,
aparecen ambulantes. Las invasiones de
tierra, con saldo de muertos y heridos,
se repiten con frecuencia en las afueras
de la ciudad. La ciudad comienza a
desdibujarse.
|