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LA
REINSERCIÓN ECONÓMICA (1990-1992)
Fujimori
parte a Nueva York donde lo aguarda
Javier Pérez de Cuéllar, secretario
general de la ONU, para tenderle el
puente que lo llevaría a dialogar con
los líderes de las más importantes
financieras multilaterales: el Banco
Mundial, el FMI, el BID.
La
madrugada del 9 de julio, 48
emerretistas encabezados por Víctor
Polay Campos fugaban del penal de Canto
Grande, el centro penitenciario más
grande del país. En menos de dos años,
un pequeño grupo de militantes del MRTA
construyeron un túnel de 332 metros de
longitud. Lima se encontraba cercada por
el terrorismo. Sorprendiendo a todos,
Fujimori nombra como primer ministro a
un miembro de Acción Popular, Juan
Carlos Hurtado Miller.
El
primer mensaje a la Nación de Fujimori
era un enigma. A la llegada del
presidente García, una mujer le arroja
rosas a sus pies y las galerías –predominantemente
apristas– lo aclaman ruidosamente. Los
fredemistas lo abuchean a gritos,
silbidos y retumbar de carpetas. Cuando
García se apresta a dar su último
discurso, los pepecistas y libertarios
comienzan a abandonar el hemiciclo,
mientras el ex presidente Belaunde hace
denonados esfuerzos para evitar que sus
parlamentarios dejen sus curules. Tras
ese inesperado aborto ingresa Fujimori
arrancando aplausos. Máximo San Román,
vicepresidente y Presidente del Congreso,
le coloca la banda presidencial.
Diez
días después, el ministro de Economía
y Finanzas, Juan Carlos Hurtado Miller,
se presenta en la televisión para
anunciar, ante el asombro de millones de
peruanos, un paquete económico que
superaba todas las previsiones. Era un
shock que por su proporción ni el
propio Vargas Llosa habría aplicado.
Fujimori que había ofrecido el “no
shock” soltaba esta medida. El
ministro Hurtado Miller culminó su
mensaje con la frase “que Dios nos
ayude”.
En
febrero de 1991 se produce la primera
crisis ministerial. Sale Hurtado Miller
y entra Carlos Boloña. Se acentúa la
política liberal. El proceso de
reinserción avanza, pero con algunos
tropezones. En el país el malestar
social es muy grande. Las remuneraciones
llegaban a su nivel más bajo, pero las
huelgas no tienen los bríos de otros
tiempos.
En
setiembre de ese año culmina el
tortuoso camino a la reinserción. En
Washington, Fujimori es recibido por el
presidente Bus en la Casa Blanca y Boloña
en París reestructuraba el 100 por
ciento de la deuda anterior al 1 de
agosto de 1983. El Perú volvía a ser
sujeto de crédito.
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