LA
REVOLUCIÓN DEL 95 (1894-1895)
En
los últimos días de marzo de 1894 el
presidente Remigio Morales Bermúdez cae
enfermo y fallece el 1 de abril. Se
aproxima una inevitable guerra civil. El
Consejo de Ministros invita al coronel
Justiniano Borgoño, segundo
vicepresidente, a tomar el mando.
Borgoño
desintegra las cámaras legislativas y
convoca a elecciones generales.
Piérola, desde el exilio, demanda el
regreso de la democracia con comicios
libres. Un día antes de la muerte de
Morales Bermúdez, el Partido Democrático
y la Unión Cívica (que engloba al
Partido Civil) dejan de lado viejas
discrepancias y forman la Coalición
para exigir la convocatoria a un
Congreso Extraordinario que dicte una
ley de elecciones directas y proceda a
aplazar las elecciones hasta julio.
Pero
Borgoño no acepta. Son descabezadas las
municipalidades que deberán intervenir
en los mecanismos del sufragio, nombrándose
más “juntas de notables”. Los
candidatos de la oposición optan por
retirarse. Como era de esperarse, Cáceres
es elegido Presidente Constitucional el
10 de agosto de 1894. Sólo acuden a
sufragar los afiliados al Partido
Constitucionalista y simpatizantes de
“El Brujo de los Andes”. La abstención
es considerable.
La
protesta de los “montoneros” no se
hace esperar. En setiembre, todos saben
que Piérola está por desembarcar en
una playa del sur. Cáceres está
nervioso. Comienza a detener en masa,
uno de los afectados fue José Santos
Chocano, el joven poeta es encerrado en
las mazmorras del Real Felipe.
Los
montoneros tiene el apoyo de casi todos
los pueblos. El 24 de octubre de 1894,
Piérola desembarca en la caleta de
Caballas. Deambulando por el desierto
llega a Pisco y avanza a Chincha, ciudad
que ocupa entre aclamaciones: asume el
cargo de Delegado Nacional. La noticia
de que el caudillo está cerca de Lima
asombra a sus habitantes. Se desesperan
los caceristas: cavan trincheras.
El
cuartel general del Ejército
Coalicionista se establece en
Cieneguilla. Dos mil hombres se alistan
para atacar la capital. Al amanecer del
17de marzo los pierolistas logran
ingresar por las calles del centro de la
ciudad y se reúnen con su líder en la
Plazuela del Teatro (donde ahora queda
el Teatro Segura). Al día siguiente la
lucha continúa, la población apoya a
Piérola. El 18 hay más de dos mil
muertos en las calles de Lima. Monseñor
José Macchi le pide a Cáceres que
abandone la resistencia, pero éste no
acepta. Al final, Cáceres acepta dicha
invocación y se da una tregua de 24
horas para negociar: se aprovecha para
sepultar a los muertos.
El
20 de enero se llega a un acuerdo y se
nombra una Junta Provisional de Gobierno
que debe convocar a elecciones generales
a la brevedad posible. La preside el
doctor Manuel Candamo. En las calles hay
cientos de cadáveres en estado de
descomposición. Se teme la aparición
de epidemias por lo que se los entierra
sin identificarlos.
Luego
de firmarse la paz, la Coalición se
retira a la hacienda El Pino, y la de Cáceres
a Bellavista. Luego, el “Héroe de La
Breña” parte al extranjero.
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