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PAN
GRANDE TOMA EL PODER (1912-1913)
Las
elecciones de 1912 son las más
apasionadas de la llamada “República
Aristocrática”. El Partido Civil
lanza el 19 de noviembre de 1911 la
candidatura de Antero Aspíllaga, quien
había esperado pacientemente su turno
para postular a la Presidencia y ofrecía
un gobierno conservador. Sus rivales lo
“acusaban” de ser hijo de chilenos.
Su
contendor es el anticivilista Guillermo
Billinghurst, compañero de Piérola en
la Revolución del 95 y luego uno de sus
más severos críticos. A una semana de
las elecciones convoca a un mitin al que
acuden 20 mil personas, lo cual era
mucho en una ciudad que albergaba 200
mil. Su bandera es el abaratamiento de
las subsistencias y su símbolo un
enorme pan; lo que le vale el apodo de
“Pan Grande”.
A
pesar de su popularidad pide la
postergación de las elecciones, pero
Leguía no acepta. Uno de sus
compromisos fue que si ganaba el “pan
grande” sería vendido a 25 centavos,
en cambio se vendería un “pan chico”
a dos reales si ganaba Aspíllaga.
Todo
parece indicar que el gobierno trata de
manipular las elecciones y en el día de
los comicios los partidarios de
Billinghurst impiden violentamente el
sufragio. Sólo vota el tercio del
electorado.
En
Lima los gremios obreros decretan una
huelga. Recorren la ciudad asaltando y
destrozando las mesas de sufragio. El
Congreso, temeroso de la rebosante
popularidad de Billinghurst, consideró
que constitucionalmente tenía la
potestad de elegir al nuevo Jefe de
Estado y así lo hizo.
En
la elección realizada entre los
representantes del Congreso, el 22 de
agosto de 1912, Billinghurst sale
triunfante con 132 votos contra 30. Un
mes y dos días después juramentaba
como Presidente Constitucional de la República.
Anuncia
un gobierno nacional, anticipa el gasto
honrado de los caudales del fisco y
“un gobierno del pueblo, por el pueblo
y para el pueblo”. No obtiene mayoría
en el Congreso, se dilata el debate
sobre el presupuesto y cae más de un
gabinete. Sus partidarios asaltan la
casa del presidente del Senado, quien es
apresado y deportado. Nunca se había
dado antes una rivalidad tan áspera
entre Ejecutivo y Legislativo. En ese
momento muere Nicolás de Piérola.
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