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VUELVE
PARDO (1914-1919)
El
Congreso de la República nombra a
Benavides como Presidente Provisional el
1 de marzo de 1914, y por resolución
debe gobernar hasta el 24 de setiembre
de 1915, donde entregaría la banda al
ganador de las elecciones convocadas.
Durante
su breve gestión estalla la Primera
Guerra Mundial, que en un inicio
repercute gravemente la economía
nacional. En su mensaje del 28 de julio,
Benavides adopta una posición que le
vale elogios: adelanta las elecciones.
El Congreso recoge su sugerencia y señala
para el 18 de agosto la fecha de
transición de mando.
Todas
las agrupaciones políticas aceptan la fórmula
de Augusto Durand, quien es considerada
de izquierda. Se barajan más nombres de
candidatos: Javier Prado, el del general
Pedro Muñiz y el de José Pardo, que
hacía poco había retornado al país.
A
las 2 y 30 de la tarde del domingo 28 de
marzo, bajo la presidencia del general
Andrés A. Cáceres, se instala la
Convención en la Cámara de Diputados.
Esa tarde se va a elegir al nuevo
Presidente de la República. Son 418
personas los que se aprestan a votar. En
la primera votación no se logra la
mayoría requerida (85%), en la segunda
tampoco, José Pardo y el general Muñiz
son los que tienen más votos. Cuando
llaman a los delegados para la votación,
se retiran del hemiciclo 70 partidarios
de Muñiz, quienes pedían que se
aplazase las elecciones. Pardo alcanza
así el ansiado 85%. Sale triunfante con
265 votos por 63 de Muñiz. Se consagra
por segunda vez como presidente.
Pardo
rompe una tradición y juramenta el 18
de agosto y no el 24 de setiembre, como
se acostumbraba desde el siglo pasado.
Su segundo gobierno tiene la suerte de
que los productos de exportación suben
en una proporción jamás alcanzada. Es
la época de mayor prosperidad de la República
Aristocrática, pero el auge sólo
favorece a los exportadores. El alza de
los productos alimenticios desata una
ola de huelgas, protestas y desórdenes
sin precedentes en el país. Los
trabajadores no se detuvieron hasta
hacer el histórico paro de las ocho
horas.
Se
termina la construcción del Palacio
Arzobispal, se instala la Escuela de
Bellas Artes en el local que antes era
el hospital de clérigos y luego Casa de
Recogidas; y se funda la Pontificia
Universidad Católica del Perú.
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