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JAIME BAYLY: IMITÁNDOSE A SI MISMO

“La noche es virgen” dejó de ser sólo el título de una novela de Jaime Bayly, para convertirse en el nombre de su nuevo espacio televisivo. En la primera edición de éste, el ex-francotirador intentó retomar algunos elementos que lo convirtieron en “el niño terrible de la televisión”. He aquí una crónica del debut de la noche.

Bayly de pie, abriendo exageradamente los brazos, dicharachero, fue lo primero que vimos. Como calentando el ambiente, empezó a contar
“chistes” con cierta carga política. Y como para no perder, gritó a voz en cuello: “mañana juega Perú...un aplauso chino”. Y no sólo el chino Cam -que ha regresado con Bayly- aplaudió, sino también el público que se encontraba en el set. Sin duda, un recurso eficaz de ganarse al público.

Luego tomó asiento y dio el menú del día: Christian Meier, el Presidente Alejandro Toledo, Mariella Zanetti y una sacerdotisa Inca. A continuación, pidió aplausos para su productora Ximena (Ruiz Rosas), y preguntó por primera vez ¿cómo estamos de tiempo?

“Quiero presentar al músico más talentoso y querido del Perú: Christian Meier”, dijo Bayly y nos enteramos que anda muy perdido a lo que música se refiere. Aprovechó momentos precisos para alabar desmesuradamente a Meier, con expresiones que causaban sorpresa en el mismo Christian, como “no tiene precio tenerte en el programa” o “si cobras por entrevistas, nosotros gustosos te pagaríamos”.

Empezamos a notar los gestos populistas de un desubicado conductor que apelaba al instinto para llenar los vacíos de una producción, que se insinúa, precaria. Por ejemplo, cuando Meier dijo que había tenido una hija, Bayly, prácticamente exigió aplausos, convirtiendo una experiencia íntima en un murmullo colectivo. Y siguió con preguntas amables, cariñosas como decía él, actitud que varió ante una negativa del divo, entonces preguntó a bocajarro ¿porqué tu novela tiene 3 puntos de rating? Christian fue sincero al decir “no sé”. Bayly, en actitud bonachona cerró el capítulo diciendo: “yo he tenido un punto...te gané”.

En medio de esta conversación, ingresó un cómico (Fernando Armas) caracterizando al Presidente Toledo...su siguiente invitado “sorpresa”. Éste ganó protagonismo evidenciado cuando Meier dijo que los podía dejar solos para que continuaran con el programa.

En el tercer bloque, Bayly, en un guiño a su pasado simpaticón, apeló a las llamadas telefónicas. “¿Hotel Melody? por favor con la habitación de Toledo” dijo ante la risa de los presentes. En otra llamada, dijo “Aló Baruch...habla el francotirador”. En otra, ante la falta de respuesta dijo: “¡Contesta carajo!”. El muchacho había soltado la primera lisura de la noche. Finalizó llamando al entrenador de la selección peruana de fútbol, Julio César Uribe. Por supuesto, lo elogió y le deseó suerte. Volvió a preguntar ¿cómo estamos de ratin...perdón de tiempo?, a su productora.

Para despedir ese bloque dijo una verdad: “Fui el francotirador y ahora, ya no sé quien soy”. Es cierto, desconocíamos a un Bayly tan, para decirlo de alguna manera, masivo.

Al inició del cuarto bloque, Bayly prometía, cual encantador massmedia, más sorpresas, juegos, novedades. Presentó a “la mujer más exuberante del Perú”: Mariella Zanetti. No pasaba nada, hasta el ingreso intempestivo de Coco Marusix, que montó una escenita de celos. Mientras la Zanetti decía que no quería involucrarse en “problemas de pareja”, Jaime premió con un fugaz beso en los labios a un(a) “irreverente” Marusix. “Qué buen chape Coco”, dijo, un fingido conductor. El bloque lo despidió diciendo que su programa entregaba cultura (sic).

En el penúltimo bloque presentó a Adela, una sacerdotisa inca, que había invitado para bendecir su nuevo programa. Mientras ella desarrollaba su ceremonia, él se burlaba, era como si la cosa no iba con él. Le preguntaba por ejemplo: ¿ganará Perú? Al final le agradeció “por venir hacer el numerito”. ¿Cultura Sr. escritor?

El último bloque fue triste. “Aprender inglés con la gringa Inga”...lo llamó Bayly. La recordada gringa fue utilizada para un experimento, él mismo Jaime lo dijo: “Si Ud. quiere la gringa estará todas las noches”. No lo creemos. Mientras ella hacía lo que podía, Bayly continuaba preguntando ¿cómo vamos de tiempo? (de rating, ¿no?). El final fue patético, por decir lo menos, un atolondrado conductor preguntó a una confundida “profesora”: “¿cómo se dice en inglés: límpiate el poto?”. Demasiado. La verdad es que no se esperaba tanta vulgaridad.

Ha sido difícil escribir esta crónica. La verdad es que guardábamos la ilusión que el reconocido conductor nos de muestras de su talento. Y no fue así. Un personaje inteligente como Bayly nos termina por desalentar. No parece posible encontrar buena televisión en el Perú.

Jaimito, ¿tenemos que soportar tanto por el rating?
Atentamente

Wili Jiménez Torres