HABÍA UNA VEZ...DANCE STUDIO
Las hermanas Bárbara y Fiorella Cayo llevan a cabo, desde hace un buen tiempo, el “oficio” de cazar talentos. Dance Studio es su fabrica de emociones, donde pintan con mucho color: risas, lagrimas y satisfacciones en los rostros de niños y adolescentes. Perú.com ingresó a su mundo mágico y he aquí el resultado.
En nuestra primera parada descubrió a la simpática Fiorella enseñando a expresarse a niñas de 8 años, con la cara colmada de emoción conducía a las inquietas alumnas por el camino de la danza. “Mantengan la fuerza constantemente”, dictaba la profesora mientras bailaban al ritmo de una canción
de moda.
“El baile básicamente es sentir la música al máximo y hacerlo con mucha energía. Para poder transmitir tienes que sentir, se trata de un arte, una forma de expresarse sin palabras, ya que está hecho de movimientos y mientras más intensidad le pongas, mayor es tu capacidad de transmisión. Eso es lo les enseñamos a las niñas”, manifestó vivazmente Fiorella Cayo.
La joven actriz no era la única “miss” de la escuela de arte, la guapa Alexandra Becerra de sólo 22 años, 11 de ellos danzando, conduce un divertido grupo de pequeñas bailarinas. Las preocupadas alumnas de 5 años escuchaban
con atención los consejos de la profesora. “Hacemos distintas coreografías con música de moda, logramos que los niños interactúen con otros niños y sean un poco más sociables, desarrollamos su psicomotricidad y además se divierten”, señaló Alexandra.
La travesía se hizo más emocionante cuando descubrimos a unas chiquitinas de rostros pintados, esperando la chispa de inspiración que le daría forma a la cerámica en frío que tenían en sus manos. “Galletas de coco”, nos dijeron que prepararon en la clase pasada algunas de las aprendices.
Ya a punto de partir, visitamos la clase de teatro de
Ana María Solari. Con los pies descalzos y actitud fuerte, impartía sus conocimientos de las artes escénicas a sus pupilos. ¡UY!!!... esta “profe” si que es estricta pensamos, pero decidimos observar y le robamos una sonrisa para la foto.
Llegamos al fin de nuestro viaje, quitamos el ancla y partimos a nuestro puerto. Nos divertimos y aprendimos la receta para fabricar plastelina: agua, sal, harina y temperas de colores.
Colorín colorado esta historia a terminado.
Texto y fotos: Carlos Huamán Chávez
Carlos.huaman@interlatincorp.com
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