NICHE: DE COLOMBIA AL CALLAO
El grupo Niche de Colombia se presentará como parte del cóctel musical que ofrecerá el VI Festival Internacional Chim Pum Callao, el próximo sábado 17 de agosto. Dicha ocasión tendrá como escenario el complejo deportivo Yahuar Huaca, en el distrito chalaco de Bellavista. El festival también congregará a las figuras nacionales más representativas del estilo tropical.
El primer síntoma de que Niche se estaba convirtiendo en una leyenda, lo dio Jairo Varela, su director y forjador, cuando hace algunos años, la prensa de todo el mundo lo buscaba y nadie lo encontraba en ningún lugar. La confirmación de tal historia se reafirma con 20 años de trabajo incansable
por parte del mismo y sigue vigente: a pesar de las incomodas situaciones por las que ha pasado el maestro Varela.
Su vida y sus sueños empezaron a penetrar por el inmenso y luminoso túnel de la fama y la gloria, y Varela no tuvo tiempo de despedirse de sus amigos ni de sus amores. Cuando alguien en Colombia quería sentir al Grupo Niche, el único consuelo era escuchar en su casa los discos de la agrupación, puesto que Varela y sus muchachos andaban de correría por todo el mundo.
Desde entonces, su existencia comenzó a mitificarse y fue adquiriendo visos de celebridad, y esos personajes que le viven pisando la cola a la inmortalidad, permanecen casi
siempre en un mundo de neón, del que difícilmente pueden escapar. Sin embargo, él lo hace con frecuencia, se escapa raudo de las letras de molde en las que está escrita la palabra Niche, se sale de sus discos, de sus carátulas, y se sumerge en sus pensamientos profundos, reflexivos y sólo se dispone a crear.
Más que un compositor, Jairo Varela es un hombre sensible y un poco introvertido, que prefiere decir en canciones lo que calla en la cotidianidad. Y si habla, pone el dedo en la llaga: dispara verdades sin contemplaciones sobre diversos temas... La vida, la salsa, el amor, el fútbol, etc. La primera vez que empezó a soñar fue en 1980, en el piso 13 de un edificio
de la carrera séptima con Calle 18 de Bogotá tenía en su cabeza centenares de aspiraciones, muchas canciones y una palabra sencilla pero sonora que, seis años después, transformaría su vida: Niche.
Con esas cinco letras revolucionó la salsa, le imprimió categoría a la música hecha en Colombia hacia el exterior y le demostró al mundo que Colombia era algo más que cumbias y vallenatos; que también sonaba a salsa. Por todo lo que ha significado Niche en el contexto salsero latinoamericano, por su originalidad, por imponer un estilo temático e interpretativo, y por elevar su categoría, Niche se ha convertido en una leyenda viva de la salsa contemporánea.
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