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A
pesar de no existir un año o fecha exacta del inicio del
uso de árboles de navidad, se considera que el año
200 d.C. ya se usaba el árbol en la celebración de
la Navidad.
Alrededor del tradicional árbol hay un leyenda correspondiente
al tipo de abeto que es.
Fue en el siglo VIII,
en la antigua Germania, cuando un monje inglés, llamado Winfid,
taló en una nochebuena, un roble que era utilizado en las
festividades para hacer sacrificios. En ese mismo lugar brotó
milagrosamente un abeto y por eso su especie se tomó como
emblema del cristianismo.
Otra historia cuenta
que los pueblos escandinavos y los habitantes de la antigua Irlanda
realizaban las fiestas de Jul o Yule, donde se acostumbraba a plantar
frente a la casa un abeto de donde colgaban antorchas y cintas de
colores. Es posible que esta costumbre haya nacido gracias a una
experiencia que tuvo el misionero inglés San Bonifacio mientras
predicaba en tierras germanas. La siguiente historia nos puede dar
una idea de esto: "Estaba San Bonifacio predicando el día
de navidad ante unos druidas germanos. Mientras insistía
en que el roble no era un árbol sagrado ni inviolable, tomo
un hacha y derribó uno. Al caer, este destrozó una
considerable porción de vegetación, menos un pequeño
abeto que se encontraba en la línea de caida. Esto fue tomado
por San Bonifacio como un milagro, por lo tanto culminó su
sermón diciendo: -Llamémosle el árbol del Niño
Dios-. A partir de ese momento los normandos cristianizados comenzaron
a plantar abetos y a decorarlos, dejando atrás la antigua
costumbre de realizar sacrificios al dios Odín al pie de
los cedros."
Algunos
documentos hacen constar que a mediados del siglo XVIII, en Alemania,
se decoraban abetos en las fechas navideñas, lo hacían
con flores de papel, dulces y manzanas. Anteriormente, en el siglo
XVI, Lutero introdujo la costumbre de ponerle velitas al árbol.
Para los celtas,
el árbol de Navidad fue descubierto por Persibal, caballero
de la mesa redonda de Arturo, cuando estaba en busca del Santo Grial
o cáliz de la Última Cena de Jesús. El caballero
vio un árbol lleno de luces brillantes que se movían
como estrellas. Goethe, en uno de sus libros, hizo alusión
al frondoso arbusto adornado con caramelos y figuras religiosas.
Así mismo
en otras culturas también usualmente adaptaron el uso del
árbol de navidad, siendo el caso de las saturnalias, festejos
que se realizaban en Roma. Virgilio hizo colocar un árbol
lleno de juguetes en la Plaza Pública para la ocasión.
Fue
en el siglo XVII en Alemania, específicamente en el año
1605, un árbol fue decorado para ambientar el frío
de la Navidad, costumbre que se difundió rápidamente
por todo el mundo. El árbol de Navidad hizo su llegada a
Finlandia en 1800, a Inglaterra en 1829; pero fue Alberto príncipe
y esposo de la reina Victoria, quien ordenó adornar el castillo
de Windsor con un árbol navideño en 1841.
A pesar de ser los
norteamericanos los principales productores de artículos
de decoración navideña actualmente, se demoraron en
adoptar la costumbre del árbol navideño, recién
en 1847, August Imgard de Ohio fue el primero en instalar en esa
parte del mundo el árbol de Navidad.
En nuestro país
en plazas grandes podemos apreciar árboles navideños
rojos, verdes, estilizados, con luces, sin luces, todo es parte
del ambiente decembrino.
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