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CAPTURA
DEL AÑO
Aunque parezca
mentira, Saddam Hussein ha sido capturado, tras
una exitosa operación militar de las fuerzas
estadounidenses en Irak. Atrás ha quedado
el matonesco líder iraquí capaz
de enfrentarse a mil ejércitos por si solo,
pues ahora queda un Hussein avejentado y sumiso.
Sin embargo, su captura deja muchas dudas sobre
la seguridad en Estados Unidos y el mundo, ya
que existen innumerables seguidores ex presidente
iraquí dispuestos a acabar con sus enemigos
mundiales (aliados del régimen Bush) y
por si fuera poco muchas dudas sobre sus vínculos
con la red terrorista Al Qaeda.
Un Saddam Hussein
avejentado, debilitado y hasta inofensivo nos
muestran las imágenes de la televisión
norteamericana al anunciarse que el ex presidente
de Irak ha sido capturado, tras nueve meses de
intensa búsqueda y de haberse desatado
una guerra entre ambas naciones.
Hussein no cayó
peleando, los militares que participaron en su
captura han señalado que portaba un arma,
pero que al verse acorralado se entregó
a manos de sus enemigos de siempre.
El primer paso
ha sido su identificación, puesto que los
rumores deque existen "dobles" del mencionado
son incesantes. Una prueba de ADN ha acabado con
las dudas.
Pero su captura deja muchas dudas sobre la seguridad
en ambos países y en el mundo, ya que aún
existen innumerables seguidores del líder
iraquí y también muchas dudas sobre
sus vínculos con la red terrorista Al Qaeda
que, como se sabe, habría perpetrado el
ataque a las Torres Gemelas, en Manhattan, aquel
fatídico 11 de setiembre del 2001.
Con la captura
debemos preguntarnos también si éste
será el inicio de una reconstrucción
definitiva y democrática en Irak, ya que
durante años los Bush (padre e hijo, ahora
Presidente) han vivido con el "fantasma"
de Hussein a cuestas y no les ha importado reiniciar
- aún sin motivos sólidos- guerras
entre naciones.
Cómo empezó el odio
Al finalizar la Guerra del Golfo en 1991, el gobierno
estadounidense de George Bush (padre) se quedó
con la victoria, aunque no pudo cantarla en paz,
ya que nunca pudo derrocar al entonces presidente
de Irak, Saddam Hussein.
Más de diez
años después, y extendiendo las
incursiones militares estadounidenses en continente
asiático a causa de los atentados terroristas
del 11 de setiembre del 2001, el hijo de Bush
y actual presidente de Estados Unidos, George
W. Bush, lanza una gran ofensiva militar junto
a Gran Bretaña contra el país asiático,
a pesar de no contar con el apoyo de las Naciones
Unidas (ONU) y de una gran parte de su propio
pueblo.
Estados Unidos acusa a Irak, entre otras cosas,
de mantener vínculos con la red terrorista
Al Qaeda, desarrollar armas nucleares y biológicas,
y mantener un régimen tiránico a
pesar de la gran simpatía del presidente
Hussein en su patria.
Irak aceptó
una nueva resolución de la ONU que exigía
el acceso irrestricto de inspectores de armamentos
a cualquier lugar del país donde sospeche
que hay armamentos y ha empezado a destruir parte
de su arsenal para evitar el ataque estadounidense.
Sin embargo, el gobierno de George Bush estaba
seguro que Hussein nunca destruirá sus
principales armas nucleares y atacó.
¿Quién es Hussein?
Saddam Husein nació el 28 de abril de 1937
en la localidad de Tikrit, en el norte de Irak.
Desde un inicio su carrera política estuvo
ligada a las conspiraciones palaciegas, intentos
de asesinato de adversarios y golpes de Estado.
A los 19 años
(1956) ingresó a las filas del Partido
Árabe Socialista Baaz y dos años
después fue encarcelado durante seis meses
por sus actividades en contra de la monarquía
iraquí.
Cuando tenía
22 años participó en un intento
de asesinato del entonces primer ministro Abdul
Karim Qasem, resultando herido en la rodilla.
Acusado de complot,
Husein fue condenado a muerte en febrero de 1960,
fecha en la que ya había logrado escapar,
vestido de mujer y a través de Siria, a
Egipto, donde las autoridades le concedieron asilo
político.
A los 26 años (1963) regresó a Bagdad
y comenzó a intrigar contra el Gobierno,
maniobras que le llevaron por segunda vez a la
cárcel, de donde pudo escapar para liderar
la revolución de 1968. Estuvo al frente
de una serie de reformas internas que llevaron
a la nacionalización, en 1972, del petróleo
iraquí.
El 16 de julio
de 1979, a los 42 años, fue finalmente
nombrado secretario general del partido Baaz,
jefe del Consejo del Mando de la Revolución
y presidente de la República de Irak.
En 1980, Husein
involucró a Irak en una guerra contra Irán
por el estratégico territorio del Chat
al-Arab, puerta de salida al Golfo Pérsico,
que concluyó en 1988 con un armisticio
promovido por la ONU entre los dos países.
Doce años después Irak protagonizó
otra guerra tras invadir el 2 de agosto de 1990
Kuwait.
El 17 de enero
de 1991, una coalición militar de más
de treinta países, encabezada por los Estados
Unidos, emprendió la segunda Guerra del
Golfo, que acabó con la ocupación
iraquí de Kuwait.
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