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CONVULSIÓN
SOCIAL: ESTADO DE EMRGENCIA
El 2003 bien podría
ser denominado como "El año de las
marchas", ya que el régimen del presidente
Alejandro Toledo no sólo tuvo que hacer
frente a las continuas crisis políticas
que circundaron su gestión, sino que en
el clamor social encontró un dolor de cabeza
adicional.
Texto:
Edgar Cabrera
El 2003 bien podría
ser denominado como "El Año de las
Marchas", ya que el régimen del presidente
Alejandro Toledo no sólo tuvo que hacer
frente a las continuas crisis políticas
que circundaron su gestión, sino que en
el clamor social encontró un dolor de cabeza
adicional.
Los maestros, transportistas,
médicos, trabajadores despedidos e incluso
los productores cocaleros, tomaron las calles
del interior del país y sobre todo las
de la capital de la República, al considerar
que con marchas, silbatos y congestiones vehiculares
obligarían al Gobierno a atender sus demandas.
Esta fórmula dio resultado, pues los ministros
de los respectivos sectores se reunieron con los
dirigentes y tuvieron que guardar en su gaveta
algún síntoma de intolerancia.
En febrero fueron
los productores del Valle del Río Apurímac.
Ellos realizaron una huelga exigiendo que el Ejecutivo
dé término a la política
de eliminación de cultivos de coca y proponga
alternativas más rentables.
A inicios de mayo,
los transportistas de carga pesada iniciaron una
paralización y bloquearon las principales
carreteras del país. Exigían al
Gobierno que haga cumplir el Decreto Supremo 045
del Ministerio de Transportes, el cual establece
el pago de los 'costos mínimos' por parte
de los usuarios y dueños de la carga.
Pero fue el 12
de mayo con el inicio de la huelga nacional de
maestros afiliados al Sindicato Unitario de Trabajadores
de la Educación en el Perú (SUTEP),
que el profesorado puso en jaque al Gobierno,
pues los docentes a través de un simple
cálculo aritmético comprendieron
que la promesa de duplicarles el sueldo al final
del gobierno de turno no se iba a cumplir.
Es por eso que
encabezando sus demandas se encontraba la solicitud
de un aumento de sueldo de 210 nuevos soles. Con
ese fin, los docentes y sumados a ellos los trabajadores
administrativos, tomaron las principales calles
del Centro de Lima y las marchas hacia el Congreso
de la República, como al Ministerio de
Educación fueron pan de cada día.
Pese a las intensas
negociaciones con el entonces ministro Gerardo
Ayzanoa, los maestros lograron obtener un aumento
de 100 nuevos soles. El saldo final de esta paralización
fue la pérdida de clases de los estudiantes
por casi un mes y según los expertos pese
a la recuperación de ellas, las horas de
clases no se completarán.
"La tolerancia tiene
un límite"
El 27 de mayo y
en vista de los desórdenes y malestares
en la que desembocaban las marchas, el presidente
Alejandro Toledo, anunció en un Mensaje
a la Nación la declaratoria de emergencia
en todo el país por un plazo de 30 días,
con el objetivo de reabrir los colegios y restablecer
el libre tránsito en las carreteras que
habían sido cerradas por las marchas de
protesta del SUTEP y los agricultores. "La
tolerancia tiene un límite", dijo
al iniciar su alocución.
Toledo fundamentó
esta medida, recordando que se encuentra entre
sus atribuciones constitucionales como Jefe Supremo
de las Fuerzas Armadas, por lo que dispuso a éstas
el control interno del país, con el apoyo
de la Policía Nacional.
Explicó
que su objetivo era resguardar la estabilidad
democrática del país, así
como proteger la seguridad ciudadana y el orden
público.
Pero al día
siguiente de instaurada esta medida, en un claro
desafío, los maestros, agricultores, trabajadores
del Poder Judicial y de EsSalud salieron a las
calles. En Barranca y Chiclayo las fuerzas combinadas
del Ejército y la Policía Nacional
dispararon al aire para dispersar a manifestantes.
En esa misma semana,
exactamente el 29 de mayo, un enfrentamiento entre
alumnos de la Universidad Altiplánica y
las Fuerzas del orden, en Puno, dejó como
saldo un estudiante muerto y 46 heridos.
Autoridades de
dicha casa de estudios y del mencionado departamento
calificaron de exceso actitud de los soldados.
Por su parte, el entonces ministro de Defensa,
Aurelio Loret de Mola, aseguró que los
estudiantes bloquearon las calles aledañas
a dicha universidad.
Fue el miércoles
25 de junio cuando el Gobierno decide levantar
el estado de emergencia, debido a que se había
superado el clima de inestabilidad en el país.
Sin embargo, la medida se mantuvo vigente en los
departamentos de Junín, Apurímac,
Ayacucho y la provincia de La Convención
en el Cusco.
En la segunda mitad
del año las marchas no cesaron puesto que
a vísperas de Fiestas Patrias, los trabajadores
despedidos durante el régimen del ex presidente
Alberto Fujimori exigieron a Toledo el cumplimiento
de la Ley de Ceses Colectivos, mediante la cual
serían repuestos o indemnizados por el
Estado.
Tras marchas y
un mes de huelga de hambre, el Gobierno se comprometió
a publicar el tercer listado con los beneficiados
con esta medida. Pero no es hasta vísperas
de Navidad que se haría efectiva tal medida.
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