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GOBIERNO: UN AÑO DIFICIL
El 2003 ha sido para Alejandro Toledo el año del Punto de Quiebre, pero no porque haya habido un cambio radical que nos lleve al desarrollo ose haya eliminado la pobreza sino porque se han producido una serie de resquebrajamientos que lo han debilitado hasta el punto en que muchos ya empiezan a barajar un posible adelanto de las elecciones generales. Escándalos en el partido oficialista, malas decisiones presidenciales, cambios apurados de Gabinete y evidenciada corrupción fueron características del Ejecutivo en este año.

Texto: Amanda Meza


Para Alejandro Toledo terminar este año debe ser un alivio, por lo menos temporal, ya que diversos escándalos políticos, la mayoría nacidos en su propio partido y ventilados en los medios de comunicación, han sido la comidilla del pueblo peruano.

Las malas decisiones obviamente han tenido repercusiones en su imagen y si bien nunca tuvo una aceptación de más del 20 por ciento, Toledo termina el año con un decepcionante y alarmante 7 por ciento.

Algunos hechos importantes sucedidos en este año se iniciaron con masivas protestas de los sindicatos de maestros, agricultores, médicos y trabajadores de construcción civil que pusieron en 'jaque mate' al Gobierno desatando una ola de violencia irrefrenable en el país, lo que nos llevó a un Estado de Emergencia.

Decisión radical o precisa, ésta fue rechazada por el común de los peruanos, quienes mostraron mayor indignación cuando un estudiante de la Universidad de Puno murió en enfrentamientos con las fuerzas del orden.

Cambios en el Gabinete
Malas decisiones del Presidente llevaron a la oposición y a los sindicatos a exigir un cambio en el rumbo político del país. Algunos lo llamaron "un cambio de aire en el Gobierno". El presidente Toledo hizo caso a estas recomendaciones y procedió a recomponer el Gabinete Ministerial.

La abogada y ex jefe de la SUNAT Beatriz Merino, quien no es militante del partido de gobierno, aceptó el difícil reto de encabezar la presidencia del Consejo de Ministros. Los cuestionados ministros de Educación, Agricultura, Salud, de la Mujer y el Presidente del Consejo de Ministros fueron cambiados.

Siete meses estuvo Merino al frente del Consejo de Ministros y su gestión obtuvo 68 por ciento de aprobación, lo que mejoró de paso la imagen del Mandatario. Su labor concertadora, pues se reunió con líderes de oposición, tuvo méritos que llevaron a que el Congreso le diera un voto de confianza para efectuar la reforma tributaria y del Estado.
Sin embargo, este esfuerzo no habría sido bien visto por los celosos guardianes del Presidente, y ello habría sido motivo para que desde el Ejecutivo se orquestara una campaña contra la Primera Ministra.

Primero, surgió una denuncia de nepotismo que acusaba a Merino de haber contratado de manera irregular a su amiga Irma Chonati y familiares de ésta en la SUNAT, sin embargo, el tema de fondo de esta denuncia habría sido soltar el rumor de la posible homosexualidad de la Premier, al más puro estilo fujimontesinista que se desvivía por embarrar las vidas privadas de sus contrincantes. Como dice el dicho: "Dios perdona el pecado pero no el escándalo".

Ante tal ataque, la Ministra renunció al cargo, cansada de intentar trabajar honestamente. Se acusó al FIM y al propio congresista Luis Solari de armar una campaña contra Merino, el propio Mandatario dijo que investigaría el caso, pero ya más de uno se muestra escéptico con el resultado.

Nuevo Gabinete con parche
Tras la renuncia de Merino, el Perú quedó en zozobra, pues era obvio que con lo vivido por la ex Premier ningún independiente en su sano juicio se arriesgaría a formar parte de un Gobierno de "todos contra todos", en los que la pugna por el poder desata tan oscuras pasiones que da miedo, sobretodo porque ni siquiera el Presidente de la República ha sido capaz de poner orden.

Es así que tuvo que ser Carlos Ferrero, ex presidente del Congreso y militante de Perú Posible, quien asumiera el cargo de Premier y con él llegaron cuatro ministros nuevos: de Defensa, Agricultura, Relaciones Exteriores y de la Mujer.

Otra vez hubo una mala o apresurada decisión. La ministra de la Mujer, Nidia Puelles, fue acusada por una congresista oficialista, Enith Chuquival, de actos de corrupción ni bien juramentó al cargo. Cinco días después, Puelles renunció o mejor dicho, la renunciaron para poner a salvo al Gabinete.

Todo ello deja mucho que desear en un Gobierno donde, por lo visto, el Mandatario no conoce siquiera a los personajes que coloca en cargos de confianza o confirma, en todo caso, que su compromiso es eliminar la pobreza y el desempleo de quienes conforman el partido de la 'chakana'.

En este 2003 varias personalidades de reconocida trayectoria mundial visitaron nuestro país, entre ellos el secretario general de las Naciones Unidas, Kofi Annan, el príncipe Alberto de Mónaco, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula Da Silva, el presidente de Bolivia, Carlos Mesa, el de Ecuador, Lucio Gutiérrez, entre otros. Lamentablemente los escándalos políticos le quitaron brillo a estas ceremonias oficiales.