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LOCURA DE AMOR

Los pecados de Raúl. La vida sentimental del Primer Vicepresidente y entonces Ministro de Comercio Exterior saltó a las páginas de los principales diarios mezclando amor y corrupción. Se le acusó de nepotismo y hubo quienes señalaron que todo era una campaña de desprestigio, pero al final, él mismo reconoció sus errores y renunció al Ministerio.

Texto: Wilfredo Angulo

Todo comenzó con un rumor que sólo unos pocos conocían, pero que luego todo el Perú comentaría. El protagonista: Raúl Diez Canseco Terry, sobrino del desaparecido ex presidente Fernando Belaunde Terry, exitoso empresario del rubro de la educación y la comida rápida, Primer Vicepresidente de la República y, en ese momento, Ministro de Comercio Exterior y Turismo. ¿Qué más le podía pedir a la vida? Tenía fama, fortuna y triunfaba en los negocios, pero... siempre hay un pero.

Su vida sentimental no iba bien. Él mismo lo reconoció el 13 de octubre al comentar durante una reunión con directivos de los medios de comunicación que su matrimonio "se había ido al tacho" a raíz de las largas horas de trabajo que le dedicaba a la administración pública. Primer indicio de que algo no estaba en orden.

Se decía que salía con una chica 29 años menor que él, que eran pareja, que era la ex de su hijo, pero sólo eran rumores. Fue recién el 6 de noviembre que el informe de un diario local, bajo el título "Los pecados de Raúl", soltó la bomba. Era el inicio del fin de su carrera en la administración pública.

Según la publicación, el correcto y prometedor político, el hombre de familia, el exitoso empresario y empeñoso colaborador del Presidente, había contratado a Luciana de la Fuente, una chica de 26 años que todos señalaban como su pareja sentimental, y a dos de sus primos en entidades que dependían del Ministerio que dirigía, con sueldos nada despreciables.

Pero había más, pues se descubrió que Raúl Diez Canseco también habría beneficiado a Germán de la Fuente, el padre de su novia, al haber impulsado la dación del ahora famoso Decreto Supremo 047.

Mediante esta norma se exoneraba del pago de impuestos a los restaurantes ubicados en la zona internacional de los aeropuertos del país. Sólo habían dos locales que se beneficiaban con esta exoneración en todo el Perú, y precisamente uno de ellos, que estaba ubicado en el aeropuerto Jorge Chávez, pertenecía al suertudísimo padre de su novia.

Ante semejante denuncia el Primer Vicepresidente no se quedó callado."Soy víctima de una campaña que pretende asesinarme moralmente", dijo Diez Canseco en una conferencia de prensa. Allí aseguró que la contratación de los parientes de Luciana de la Fuente, y la de ella misma, eran transparentes y que el Decreto 047, que él impulsó y que lleva su firma, no benefició indebidamente a Germán de la Fuente.

Y por último, lo peor. Lo que tal vez Diez Canseco se reprochará toda su vida: negó tener alguna relación con Luciana de la Fuente. "Es solo una amiga de muchos años", remarcó ante un periodista. Fueron siete veces las que desmintió tener un affaire con la joven.

Esta denuncia desató un torbellino político en el país. Los congresistas de la República, opositores y hasta algunos del Frente Independiente Moralizador (FIM) , aliados de Perú Posible, pedían su renuncia al Ministerio de Comercio Exterior.

Cuatro días después de hacerse pública la denuncia en su contra, la situación se hizo insostenible. Diez Canseco retornaba de Washington y anunciaba su renuncia irrevocable al despacho de Comercio Exterior y afirmaba que estaba dispuesto a acudir a la Comisión de Fiscalización del Congreso para ser investigado.

En dicho grupo de trabajo reafirmó que todas las contrataciones y la dación del D.S. 047 estaban absolutamente de acuerdo a ley. Ante los legisladores volvió a asegurar que no mantenía ninguna relación sentimental con Luciana de la Fuente. Grave error.

El 15 de noviembre, el presidente Alejandro Toledo anunciaba que el polémico Decreto 047 iba a ser dejado sin efecto, cosa que ocurrió un día después.

Luego, exactamente el 24 de noviembre, el aún Primer Vicepresidente recibía la estocada final. Unos "paparazzi" descubrieron a un veraniego Diez Canseco, en sandalias y con el torso desnudo, disfrutando de las playas de Miami en compañía de una bella joven, que no era otra que la ya célebre Luciana de la Fuente. Las fotos se publicaron en todos los diarios locales y demostraban la innegable cercanía entre Raúl y Luciana. Se confirmaba que eran novios.

"Le ha mentido al país", "Está incapacitado moralmente", eran las frases que más se escuchaba decir a los padres de la patria y a los líderes de diferentes tiendas políticas. "Ha sepultado su futuro político", afirmaban. Los opositores pedían que renuncie o sea separado de la Primera Vicepresidencia.

El día 3 de diciembre la Comisión de Fiscalización emite su informe final sobre el caso y recomienda acusarlo constitucionalmente por el delito de colusión en la modalidad de patrocinio ilegal.

Veinticuatro horas después, Diez Canseco convocaba a una nueva conferencia de prensa. "Pido perdón a los peruanos y a mi familia", fue lo primero que dijo. "Lamento profundamente haber faltado a la verdad en aspectos personales. Este terrible error se ha transformado en una pesadilla", reconoció derrotado.

Sin embargo, en esas disculpas públicas, Diez Canseco no anunciaba algo que todos esperaban: su renuncia al cargo de Primer Vicepresidente.

El 'Caso Diez Canseco' ya perdió protagonismo por estos días, pero aún no ha llegado a su fin, pues el ex ministro aún puede perder la vicepresidencia, ya que en la próxima legislatura del Congreso del 2004 se verá si se lo inhabilita o no para ejercer cargos públicos.